Los experimentos ATLAS y CMS del Gran Colisionador de Hadrones (LHC) excluyen, con un 95% de probabilidades, la presencia del bosón de Higgs en un amplio rango de masas.
Desde que los sistemas de detección de rayos se desarrollaran en la década de los 80, se viene investigando sobre la posibilidad de estimar la precipitación producida por una tormenta en función de los rayos generados en la misma. Si esto fuera posible, bastaría con conocer la distribución de rayos en una cuenca para estimar la cantidad de precipitación que esa recibe. Joseba Areitio, licenciado en Ciencias Físicas por la UPV/EHU, ha realizado su aportación a esta línea de investigación recopilando datos del País Vasco.
Los trabajos de Juan Ignacio Cirac (Manresa, 1965) le han llevado a la cumbre de la ciencia mundial. Desde 2001 este físico es director de la División Teórica del Instituto Max Planck de Óptica Cuántica (Alemania) y su nombre resuena cada año como un firme candidato al Nobel, aunque él no se canse de negarlo. La semana pasada, Cirac dirigió el encuentro "Políticas para la excelencia científica en España", organizado por el Ministerio de Ciencia e Innovación en la sede de Santander de Universidad Internacional Menéndez Pelayo. Allí charló con SINC sobre mecánica cuántica cuyos “extraños fenómenos decidirán el futuro de los ordenadores y de los sistemas de comunicación”.
Los experimentos ATLAS y CMS restringen el rango de masas donde los físicos buscan la partícula que explicaría el origen de la masa. Aunque se observan ‘indicios’ alrededor de los 140 GeV, los físicos se muestran prudentes. A finales de 2012 se habrán acumulado datos como para confirmar o descartar su existencia.
Científicos de los experimentos del mayor acelerador de partículas del mundo expondrán análisis que restringen la búsqueda del bosón de Higgs en la conferencia de física de altas energías de Grenoble (Francia). El descubrimiento o la exclusión de esta partícula, la pieza que falta del Modelo Estándar, supondrá nuevos retos para el LHC.
La cavidad se forma al enfrentar dos fibras ópticas cuyos extremos actúan como espejos. En medio se sitúa el átomo a medir.
Investigadores del Laboratorio Kastler-Brossel de París (Francia) describen en el último número de Nature cómo obtener una medida cuántica casi ideal, que permite detectar el estado de un átomo con la mínima perturbación posible. El secreto es utilizar una pequeña cavidad óptica con dos espejos enfrentados.