Casi el 100 % de los productos de cuidado personal y limpieza contienen ingredientes no declarados en la etiqueta

Un análisis mediante espectrometría avanzada revela la presencia masiva de ftalatos, parabenos y contaminantes en cosméticos, geles y cremas, incluso en aquellos comercializados como “100 % naturales”, “ecológicos” o “libres de tóxicos”.

Casi el 100 % de los productos de cuidado personal y limpieza contienen ingredientes no declarados en la etiqueta
Las etiquetas de los productos suelen estar compuestas por los ingredientes declarados. / Engin Akyurt / Unsplash

Leer minuciosamente la etiqueta con los ingredientes de un champú, una loción para bebés o un protector solar no basta para saber exactamente qué entra en contacto con nuestra piel. Según un nuevo estudio, la abrumadora mayoría de los productos de higiene, cosmética y limpieza comercializados contienen decenas de sustancias químicas no declaradas en el embalaje. Muchas de ellas están, además, vinculadas a problemas endocrinos, reproductivos o alérgicos.

La investigación, publicada esta semana en la revista Environment & Health, analizó 113 productos de cuidado personal y del hogar divididos en 12 categorías distintas. Los resultados indican que el 98 % de las muestras contenían al menos un compuesto químico que no figuraba en la etiqueta y el 85 % albergaba sustancias no declaradas con riesgos conocidos o sospechados para la salud.

Mientras que las etiquetas de estos productos enumeraban una media de 16 ingredientes, las pruebas de laboratorio detectaron un promedio de 51 sustancias por envase. Además, más de una cuarta parte de los artículos analizados contradecía directamente las promesas de su envase: los investigadores hallaron ftalatos en productos etiquetados como “libres de ftalatos”, fragancias sintéticas en artículos declarados “sin perfume” e ingredientes artificiales en cosméticos vendidos como “100 % naturales”.

“Hemos encontrado sustancias químicas nocivas no declaradas en productos que afirmaban estar libres de ellas”

Jenna Hua, Million Marker Research Institute

“Hemos encontrado sustancias químicas nocivas no declaradas en productos que afirmaban estar libres de ellas”, señala Jenna Hua, autora principal del estudio y fundadora del Million Marker Research Institute, una organización de investigación sin ánimo de lucro que se dedica a rastrear este tipo de químicos en productos comerciales. “Esto significa que alguien puede leer detenidamente la lista de ingredientes, elegir productos considerados ‘limpios’ y aun así acabar expuesto a las mismas sustancias que intentaba evitar. La etiqueta no puede protegerte cuando no muestra lo que realmente hay dentro del frasco”.

Disruptores endocrinos y contaminantes invisibles

Entre los compuestos no listados que detectaron los investigadores figuran disruptores endocrinos como ftalatos y parabenos, sustancias químicas de fragancia, contaminantes de silicona y hidroxitolueno de butilo (BHT). Otras investigaciones anteriores han vinculado la exposición continuada a algunos de estos elementos con problemas de salud: desde la infertilidad a los abortos espontáneos, cáncer de mama, obesidad, diabetes o reacciones alérgicas cutáneas.

Los contaminantes y sustancias ocultas aparecieron de forma extendida sin importar la categoría, el rango de precio, el tamaño de la empresa fabricante o las declaraciones de marketing. Incluso productos etiquetados como “hipoalergénicos” albergaban alérgenos conocidos y sensibilizantes cutáneos.

Los autores aclaran que la presencia de estas sustancias no implica necesariamente un fraude deliberado por parte de los fabricantes

Sin embargo, los autores aclaran que la presencia de estas sustancias no implica necesariamente un fraude deliberado por parte de los fabricantes. En muchos casos, los contaminantes pueden introducirse inadvertidamente a través de materias primas de baja pureza, maquinaria de procesamiento, reacciones químicas secundarias durante la elaboración, o mediante la migración de elementos desde los propios envases de plástico. Asimismo, los cambios imprevistos de proveedores por parte de la industria pueden alterar la composición química de un producto sin que se actualice la etiqueta correspondiente.

Análisis espectrométrico frente al control tradicional

Para lograr este nivel de detalle, los científicos utilizaron un análisis no dirigido (nontargeted analysis), una técnica analítica avanzada capaz de rastrear miles de moléculas simultáneamente sin limitarse a una lista predefinida de sustancias. Mediante este método detectaron 3 141 señales químicas e identificaron con certeza 303 compuestos específicos.

Los programas de certificación de seguridad actuales se basan casi exclusivamente en las listas de ingredientes que las empresas declaran de forma voluntaria u obligatoria. Un método que, según los autores, pasa por alto subproductos de degradación, impurezas y contaminantes cruzados surgidos durante la cadena de producción.

Los programas de certificación de seguridad actuales se basan casi exclusivamente en las listas de ingredientes que las empresas declaran, no en lo que contienen realmente los productos

Por ello, el equipo investigador reclama que los análisis no dirigidos en productos finales empaquetados se conviertan en un estándar de control de calidad, al mismo nivel que las pruebas microbianas o de estabilidad. Aunque leyes recientes como la Ley de Modernización de la Regulación de Cosméticos de 2022 en EE. UU. han ampliado las competencias de supervisión, la prueba rutinaria de contaminantes en el producto final empaquetado sigue sin ser un requisito legal obligatorio.

“La gente no debería necesitar un laboratorio de química en casa para saber qué se pone sobre la piel o qué introduce en su hogar”, concluye Hua. “La próxima generación de seguridad de productos debe mirar más allá de la etiqueta y analizar lo que realmente hay dentro”.

Referencia:

Jenna Hua et al., “Hidden Hazards: Nontargeted Chemical Analysis Reveals Widespread Contaminants and Mislabeling in Personal Care and Cleaning Products”, Environment & Health, 2026, DOI: 10.1021/envhealth.6c00181 

Fuente: SINC
Derechos: Creative Commons.
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