Un estudio del MNCN-CSIC revela un drástico declive de la biodiversidad en un bosque nublado andino de Colombia tras comparar censos realizados con 35 años de diferencia. La investigación apunta a una enfermedad emergente como principal causa de este deterioro ecológico.
El 67 % de las especies de anfibios de la Reserva Natural La Planada, en Colombia ha desparecido. Así lo ha constatado un equipo de Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) tras comparar los resultados de las campañas de 2021 y 2023 con el muestreo que una componente del equipo llevó a cabo hace 40 años.
La investigación ha documentado una pérdida de biodiversidad sin precedentes en un bosque nublado de los Andes colombianos y confirma que, además de la desaparición de especies, se han reducido mucho las poblaciones de las que todavía sobreviven.
El principal responsable de este declive es el hongo patógeno Batrachochytrium dendrobatidis (Bd), causante de la enfermedad quitridiomicosis que está diezmando poblaciones de anfibios en todo el planeta.
El descubrimiento, publicado en la revista Biodiversity and Conservation, fue posible gracias a la repetición casi exacta de un muestreo realizado en 1986 por la co-directora del equipo, la investigadora Patricia Burrowes, antes de que el conflicto armado impidiera el acceso científico a la zona durante décadas.
Esta circunstancia ha permitido reconstruir con precisión cómo ha cambiado la comunidad de anfibios a lo largo del tiempo. Mientras en el primer estudio se registraron 39 especies, hoy el equipo ha detectado solo trece, en casi todos los casos con fuertes descensos en el número de individuos.

Nunca esperamos encontrar un escenario tan devastador. Hemos pasado de una comunidad extraordinariamente diversa a un sistema empobrecido y homogéneo

“Nunca esperamos encontrar un escenario tan devastador. Hemos pasado de una comunidad extraordinariamente diversa a un sistema empobrecido y homogéneo”, explica la investigadora del MNCN Claudia Lansac.
El análisis no encontró relación entre la pérdida de especies y factores como la alteración del hábitat por cambios en el uso del suelo o deforestación, lo que refuerza la hipótesis de la quitidriomicosis como causa principal del colapso. Se estima que el patógeno llegó a La Planada hacia finales de la década de los 80 del pasado siglo.

Aunque cada especie reacciona de forma variable a la enfermedad, hemos detectado una prevalencia de infección del 30 % en las especies actuales

“Aunque cada especie reacciona de forma variable a la enfermedad, hemos detectado una prevalencia de infección del 30 % en las especies actuales. Es alarmante el efecto de este hongo incluso en bosques bien conservados donde no hay señales de deforestación”, señala Ignacio De la Riva, también del MNCN.
Ejemplar de 'Espadarana prosoblepon'./ Claudia Lansac
Más allá del número total de especies desaparecidas, el estudio revela la extinción local de grupos taxonómicos (familias) enteros, lo que implica una importante pérdida de estrategias, adaptaciones e historias evolutivas. Estas extinciones implican una homogeneización biológica, donde unas pocas especies dominan comunidades antes ricas y complejas, reduciendo la diversidad funcional del ecosistema.
“No se trata solo de la pérdida de especies, que también, sino de la simplificación que eso supone para el hábitat. Una pérdida que se traduce en una disminución de su resiliencia para enfrentar los cambios ambientales que están por llegar”, alerta desde el MNCN Marta Miñarro.

No se trata solo de la pérdida de especies, que también, sino de la simplificación que eso supone para el hábitat

Lansac subraya la importancia de los datos históricos: “Sin el registro de 1986, el alcancede la pérdida habría pasado desapercibido debido al fenómeno conocido como “síndrome de referencia cambiante”, por el cual cada generación humana percibe y acepta estados degradados actuales como normales. Sin una referencia histórica, este ecosistema parecería poco diverso, pero no sabríamos que ha sufrido un colapso catastrófico”.
Vista panorámica del bosque nublado de los Andes colombianos / Claudia Lansac
El estudio ha identificado que especies aún comunes como Pristimantis laticlavius e Hyloscirtus alytolylax, portan el patógeno y contribuyen a mantener la enfermedad activa, ya que son capaces de convivir con ella y siguen propagándola por todo el ecosistema.
Otro factor que podría impulsar su prevalencia es que desde los años 80, debido al cambio climático, la región ha experimentado un aumento de aproximadamente 1 °C en la temperatura media y una reducción significativa de las precipitaciones.
“El calentamiento y la menor humedad probablemente han creado condiciones que favorecen al patógeno y estresan a los anfibios, agravando la crisis”, apunta Burrowes.
Los resultados ponen también de manifiesto la necesidad urgente de integrar el estudio de enfermedades en las estrategias de conservación. Pese a lo preocupante de los datos, es importante destacar que algunas especies supervivientes podrían estar desarrollando resistencia o tolerancia al patógeno, lo que sugiere nuevas líneas de investigación para intentar saber mediante qué mecanismos lo consiguen.
“La comunidad actual, aunque empobrecida, puede ayudarnos a entender cómo algunos organismos sobreviven a enfermedades emergentes, un conocimiento clave para diseñar estrategias de conservación más efectivas”, concluye Miñarro.
Selección de algunas especies que han desaparecido del parque desde 1986. / Lansac, C. et al. Biodiversity and Conservation