El próximo domingo 29 de marzo cambiará la hora en la Península Ibérica, Baleares, Ceuta y Melilla, y los relojes se adelantarán 60 minutos. Estas variaciones horarias suelen ser bianuales y pueden afectar a la salud de las personas, aunque son necesarios más estudios.
Las transiciones horarias responden a decisiones geográficas y sirven para prolongar la exposición a luz por las noches o las mañanas. Este domingo 29 de marzo, España adelantará el reloj 60 minutos para cambiar al horario de verano, un acontecimiento con efectos beneficiosos y perjudiciales sobre la salud.
Un estudio publicado en el European Journal of Epidemiology describe que el cambio de hora en primavera aumenta el riesgo de infarto, pero que también reduce la mortalidad por todas las causas a largo plazo. Esta investigación revela que las variaciones horarias reportan beneficios y perjuicios por igual, e insta a que los políticos tomen decisiones que busquen reducir los efectos adversos.
Según explica el líder del estudio e investigador en el Hospital Universitario de Colonia (Alemania), Philip Lewis, las variaciones cronológicas no son “buenas” o “malas” en sí mismas, aunque recomienda que como sociedad intentemos organizar nuestros días para aprovechar al máximo la luz solar, independientemente de si se encuentra en vigor el horario de verano o el estándar.
Asimismo señala que “todos tenemos circunstancias y preferencias diferentes” y que este cambio no afecta a todo el mundo por igual: influyen factores geográficos y socioeconómicos distintos. “Es posible que los agricultores prefieran un amanecer temprano, mientras que las familias con niños quieran disponer de la mayor cantidad de luz por la tarde”, sugiere.
Durante su investigación, Lewis y su equipo realizaron un metaanálisis de 157 estudios procedentes de 36 países en el que descubrieron que el cambio de horario no supone un riesgo para la salud de manera uniforme.
Sin embargo, sí que vieron cierta asociación con el riesgo de sufrir un evento cardíaco. “Esto se debe a que los cambios en el sueño pueden afectar a la regulación cardiovascular mediante procesos inflamatorios”, opina Lewis.
Entre otras consecuencias, los expertos vieron una disminución de la mortalidad con el horario de verano, un aumento de los delitos que incluyen daños físicos y cambios en los ritmos circadianos.
Sobre la calidad del sueño, Lewis señala que depende de la exposición a la luz. “Para algunas personas este cambio no impactará en sus ritmos circadianos, pero, para quienes se levanten antes o se expongan a la luz solar puede que estén activas antes de lo normal. El experto expresa que se necesitan más investigaciones para saber cuáles son las consecuencias concretas de estas variaciones en los ritmos circadianos.
Esta transición en primavera supone adelantar un hora del día y en otoño implica atrasarla. Según expone el estudio, estos cambios se practican en 71 territorios, entre los que se incluyen los países europeos.
Algunos investigadores hablan de un proceso adaptativo de días y otros de semanas, según señala el experto. “A la mayoría de las personas quizá les cueste adaptarse, pero no se suele alargar más de un día”.
Desde hace unos años, los cambios bianuales se han convertido en objeto de debate debido a sus posibles implicaciones para el bienestar y la economía, ya que vivir o trabajar en contra del reloj biológico interno puede impactar contra la salud.
No obstante, este trabajo indica que los cambios de hora en primavera –en contraposición al horario estándar– no son uniformemente perjudiciales; y que la evidencia científica sigue siendo limitada y heterogénea.
En lugar de abogar por mantener o eliminar dichas transiciones, la hipótesis del estudio muestra un enfoque más equilibrado, por lo que los investigadores instan a reconocer tanto los efectos adversos como los beneficiosos, además de priorizar estrategias para mitigar los riesgos mientras se espera evidencia más sólida.
Referencia:
Steponenaite, A. et al. A systematic review of epidemiological studies into daylight-saving time & health identifying beneficial & adverse effects. European Journal of Epidemiology 2026.