Un informe de la American Heart Association proyecta un fuerte aumento de hipertensión, diabetes y obesidad en las próximas décadas. El impacto crecerá especialmente entre mujeres jóvenes y niñas.
Un tercio de todas las muertes femeninas en el mundo está ocasionado por enfermedades cardiovasculares. Tras un infarto de miocardio, las mujeres tienen más probabilidad de fallecer que los hombres, según datos de la Sociedad Europea de Cardiología. Esto se debe a errores en el diagnóstico y en los tratamientos que se basan en modelos preclínicos y clínicos predominantemente masculinos.
Ahora, un nuevo estudio, que se ha centrado en EE UU, alerta de que casi seis de cada diez mujeres en ese país podrían padecer algún tipo de enfermedad cardiovascular en 2050 si continúan las tendencias actuales.
La investigación, publicada en la revista Circulation, ha sido elaborada por un grupo del comité científico de salud cardiovascular femenina de la American Heart Association (AHA), con participación de especialistas de distintas universidades y centros clínicos del país. El trabajo proyecta un fuerte aumento de la hipertensión, la diabetes y la obesidad entre mujeres y niñas durante los próximos 25 años.
Según las estimaciones, cerca del 60 % de las mujeres estadounidenses tendrá hipertensión en 2050, frente a menos de la mitad en la actualidad. Más del 25 % vivirá con diabetes, cuando hoy la cifra ronda el 15 %, y más del 60 % presentará obesidad, frente al 44 % actual.
“Una de cada tres mujeres morirá por enfermedad cardiovascular. Puede ser tu abuela, tu madre o tu hija”, advierte Karen E. Joynt Maddox, profesora de Medicina y Salud Pública en la Universidad de Washington en San Luis y presidenta voluntaria del grupo redactor del informe. “Si seguimos en la trayectoria actual, estas cifras crecerán de forma sustancial en los próximos 25 o 30 años”, señala.
En la actualidad, más de 62 millones de mujeres en EE UU viven con alguna forma de enfermedad cardiovascular, lo que supone un coste anual de al menos 200 000 millones de dólares, según el documento.
El informe apunta a un aumento en todos los tipos de patología cardiovascular, incluida la cardiopatía isquémica, la insuficiencia cardiaca, la fibrilación auricular y el ictus. Aunque las mujeres de mayor edad seguirán concentrando las tasas más altas, el crecimiento será especialmente acusado en mujeres jóvenes.
Para 2050, casi un tercio de las mujeres de entre 22 y 44 años presentará algún tipo de enfermedad cardiovascular, frente a menos de una de cada cuatro en la actualidad. En este grupo de edad, la prevalencia de diabetes podría más que duplicarse, del 6 % a casi el 16 %. Más de un tercio tendrá hipertensión y más de una de cada seis vivirá con obesidad.
La tendencia también afectará a las generaciones más jóvenes. El estudio estima que en 2050 casi el 32 % de las niñas y adolescentes de entre 2 y 19 años tendrá obesidad. Entre las niñas negras, la proporción podría alcanzar el 40 %.
“Resulta especialmente preocupante el aumento de factores de riesgo en niñas y mujeres jóvenes, porque indica que afrontarán problemas crónicos durante la mayor parte de su vida”, afirma Stacey E. Rosen, presidenta voluntaria de la American Heart Association y directora ejecutiva del Katz Institute for Women’s Health en Nueva York. “Los factores que contribuyen a la enfermedad cardiaca y al ictus comienzan temprano, incluso en la infancia”, añade.
Las proyecciones muestran que las mujeres afroamericanas, hispanas, indígenas americanas y multirraciales soportarán un impacto mayor. En 2050, más del 70 % de las mujeres negras tendrá hipertensión y más del 71 % obesidad, mientras que casi el 28 % vivirá con diabetes.
Entre las mujeres hispanas se prevé uno de los mayores incrementos de hipertensión, con un aumento superior al 15 %. En las mujeres asiáticas, el mayor crecimiento corresponderá a la obesidad.
El informe subraya que los determinantes sociales de la salud, como la pobreza, el bajo nivel educativo, la residencia en zonas rurales o el estrés psicosocial, agravan el riesgo cardiovascular. “Identificar estas tendencias es fundamental para introducir cambios significativos que permitan revertir el rumbo”, sostiene Rosen.
Pese al panorama, el documento recoge algunos datos positivos. Se espera un descenso del colesterol elevado en casi todos los grupos de mujeres y ligeras mejoras en hábitos como la alimentación, la actividad física o el tabaquismo.
Los autores insisten en que la prevención es la vía más eficaz y menos costosa para reducir la carga de enfermedad. La American Heart Association define la salud cardiovascular óptima a través de su estrategia Life’s Essential 8, que incluye cuatro comportamientos —alimentación saludable, actividad física, abandono del tabaco y sueño adecuado— y cuatro factores clínicos —peso, colesterol, glucosa y presión arterial bajo control—.

Sabemos que hasta el 80 % de las enfermedades cardiacas y los ictus pueden prevenirse”, recuerda Rosen. “Cada mujer, a cualquier edad, debería conocer su riesgo y tomar medidas para reducirlo

“Sabemos que hasta el 80 % de las enfermedades cardiacas y los ictus pueden prevenirse”, recuerda Rosen. “Cada mujer, a cualquier edad, debería conocer su riesgo y tomar medidas para reducirlo”.
El informe plantea reforzar la atención coordinada antes, durante y después del embarazo, incorporar la historia menstrual en las evaluaciones rutinarias y promover intervenciones adaptadas a mujeres negras, que presentan las tasas más altas de factores de riesgo.
Para Joynt Maddox, los avances médicos han reducido la mortalidad por grandes eventos cardiovasculares, pero no han ido acompañados de un progreso equivalente en prevención. “Disponemos de herramientas digitales, inteligencia artificial y nuevos fármacos metabólicos, pero no contamos todavía con los sistemas necesarios para aplicarlos de forma equitativa y sostenida”, concluye.

Disponemos de herramientas digitales, IA y nuevos fármacos metabólicos, pero no contamos todavía con los sistemas necesarios para aplicarlos de forma equitativa y sostenida en prevención

Las autoras subrayan que las proyecciones no son inevitables. Modelos previos de la American Heart Association indican que una reducción del 10 % en factores como hipertensión, colesterol alto, diabetes y obesidad, junto con una mejora del 20 % en su control, podría disminuir entre un 17 % y un 23 % los eventos cardiovasculares y los ictus, incluidas las muertes. Reducir la obesidad a la mitad y duplicar el control de los factores de riesgo permitiría recortes aún mayores.
El mensaje final del documento es claro: el aumento previsto no está escrito en piedra. Actuar desde la infancia y a lo largo de toda la vida puede cambiar el curso de la principal causa de muerte en mujeres.
Referencia:
Karen E. Joynt Maddox et al. Forecasting the Burden of Cardiovascular Disease and Stroke in Women in the United States Through 2050: A Scientific Statement From the American Heart Association. Circulation, 2026.