Un análisis global basado en más de 5 000 estudios en playas de 112 países muestra que estos desechos encabezan la presencia de residuos en la costa en la mayoría del mundo. Los autores advierten de que la gestión actual no es suficiente y piden reducir su producción en origen.
Los residuos de plástico asociados a alimentos y bebidas son los principales contaminantes marinos del planeta, según el primer análisis global de basura marina clasificada por tipo de uso publicado en la revista One Earth.
La investigación ha recopilado y evaluado más de 5 000 estudios sobre residuos en playas para identificar los elementos predominantes en los siete continentes, nueve sistemas oceánicos, 13 mares regionales y 112 países, una zona que abarca el 86 % de la población mundial.
“Utilizamos clasificaciones por rangos. Siempre que los datos originales, por ejemplo, en artículos publicados, fueran sólidos y revisados por pares, basamos nuestro enfoque en cuáles eran los objetos más abundantes (los de mayor rango) en las playas de un país determinado. Asumimos que esos elementos serían los más abundantes, independientemente de la metodología utilizada. Cabe señalar que excluimos los microplásticos. Este análisis se centra en objetos más grandes y reconocibles”, dice a SINC Richard C. Thompson, fundador y director de la Unidad Internacional de Investigación sobre Basura Marina de la Universidad de Plymouth (Reino Unido) que lidera el trabajo.
El estudio revela que los plásticos vinculados a alimentos y bebidas se encuentran entre los tres tipos de uso más abundantes en el 93 % de los países, incluidos el Reino Unido y las cinco naciones más pobladas del mundo: India, China, Estados Unidos, Indonesia y Pakistán.

Elegimos países con un elevado número de estudios independientes para evaluar cuántos trabajos eran necesarios para realizar predicciones fiables.

“Elegimos naciones con un elevado número de estudios independientes para evaluar cuántos trabajos eran necesarios para realizar predicciones fiables. Aplicamos un análisis denominado de Monte Carlo para estimar niveles de confianza en cada caso. Si existen muchos estudios sobre un mismo territorio y todos muestran el mismo ranking principal de residuos, esto también aumenta la confianza en los resultados. Por ello, incluimos niveles de confianza por país”, argumenta C. Thompson.
En concreto, los envases de alimentos, las tapas y tapones y las botellas de plástico figuran entre los objetos más frecuentes en más de la mitad de los países analizados, seguidos de las bolsas de plástico y las colillas de cigarrillos.
“Cabe destacar que, aunque podemos identificar los residuos más importantes por país y región, el enfoque no permite determinar las cantidades absolutas. Por ejemplo, no sabemos si España tiene más basura que Francia, sino únicamente si los mismos tipos de residuos son los predominantes”, explica el investigador.

Aunque podemos identificar los residuos más importantes por país y región, el enfoque no permite determinar las cantidades absolutas. Por ejemplo, no sabemos si España tiene más basura que Francia, sino únicamente si los mismos tipos de residuos son los predominantes

“Los estudios de modelización existentes sugieren que cantidades importantes de residuos permanecen cerca de sus fuentes terrestres, por lo que las playas probablemente constituyen un indicador bastante realista de la situación nacional”, añade el científico.
La investigación surge en un momento en que las estimaciones sugieren que 20 millones de toneladas de residuos plásticos llegan al medio ambiente cada año. Los autores afirman que ahora está claro que la gestión de residuos por sí sola no puede resolver el desafío de la contaminación por plásticos y que se necesitan medidas urgentes para reducir las cantidades de plástico producidas.
“Los mismos tipos de residuos dominan las costas de todo el mundo, independientemente del nivel de ingresos nacionales o de la calidad de la gestión de residuos. Esto apunta claramente a la necesidad de medidas internacionales jurídicamente vinculantes, como las que actualmente se negocian en el marco del Tratado de la ONU”, argumenta C. Thompson.
Esas medidas podrían incluir, por ejemplo, garantizar que solo se fabriquen plásticos que aporten un beneficio esencial para la sociedad.

Este estudio demuestra por qué la contaminación por plásticos no puede resolverse únicamente mediante la gestión de residuos

Para Max Kelly, investigador posdoctoral de la Universidad de Plymouth y coautor del estudio, “este estudio demuestra por qué la contaminación por plásticos no puede resolverse únicamente mediante la gestión de residuos. En contextos nacionales muy diferentes, incluida Indonesia, los mismos plásticos de corta duración relacionados con alimentos y bebidas dominan repetidamente la contaminación de las costas”.
“Los residuos también pueden desplazarse largas distancias mediante las corrientes oceánicas. Un aspecto clave de nuestra lógica fue identificar los elementos predominantes no solo por país, sino también por región y a escala global. Estos tipos de residuos emergen de forma muy clara en el análisis y envían una señal contundente tanto a los responsables políticos como a la industria sobre la necesidad de priorizar intervenciones dirigidas a los envases de alimentos y bebidas”, concluye C. Thompson.
Referencia:
Richard Thompson et al. “Food and beverage plastics dominate global shorelines: A harmonized rank-based assessment of usage types to guide interventions”. One Earth (2026).