El comercio mundial de especies silvestres es el doble de lo estimado

Un estudio liderado por la Universidad de Melbourne (Australia) apunta que más de 107 000 especies de plantas, animales y hongos se comercializan en todo el mundo. Los investigadores advierten de que la falta de datos sobre este comercio y el estado de las poblaciones dificulta conocer su impacto real sobre la biodiversidad.

El comercio mundial de especies silvestres es el doble de lo estimado
La mayoría de los países no registra de forma sistemática qué especies se comercializan, por lo que la información disponible es parcial y se concentra en determinados grupos. / Pexels

El comercio mundial de especies silvestres es mayor de lo que se pensaba. Un estudio de la Universidad de Melbourne, publicado hoy en Science Advances, identifica 107 356 especies de plantas, animales y hongos que se utilizan y comercializan en todo el mundo, más del doble de las 50 000 que se estimaban hasta ahora. La investigación ofrece la primera evaluación global que reúne estos tres grandes grupos.

Detrás de esta diferencia está, en buena medida, la falta de datos. La mayoría de los países no registra de forma sistemática qué especies se comercializan, por lo que la información disponible es parcial y se concentra en determinados grupos.

 “La mayoría de los países no recopilan datos sobre las especies silvestres objeto de comercio, salvo un pequeño subconjunto de especies que están bajo la supervisión de otros organismos, como la FAO, en el caso de los peces y la madera, y la CITES, en el de algunas especies amenazadas. Esto significa que, para el resto de las especies, los datos disponibles son prácticamente inexistentes”, dice a SINC Alice Hughes, de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad de Melbourne y autora principal de la investigación.

La mayoría de los países no recopilan datos sobre las especies silvestres objeto de comercio, salvo un pequeño subconjunto de especies que están bajo la supervisión de otros organismos, como la FAO

Alice Hughes, Universidad de Melbourne

La falta de datos y la fragmentación de los registros dificultan conocer qué especies se comercializan y en qué cantidades. También impiden evaluar cómo afecta esta actividad a las poblaciones silvestres y qué consecuencias tiene para la conservación de la biodiversidad.

Por este motivo, hasta ahora las dimensiones de esta actividad se han estudiado a partir de información parcial. Según Hughes, los estudios previos tampoco prestaron suficiente atención al comercio de animales de compañía, un sector en expansión que puede amenazar a especies recién descritas y en peligro.

Deberíamos avanzar hacia un mercado mejor regulado en este sentido, condicionado a la cría en cautividad. Esto reduciría los riesgos para las poblaciones de origen

Alice Hughes

“Deberíamos avanzar hacia un mercado mejor regulado en este sentido, condicionado a la cría en cautividad. Esto reduciría los riesgos para las poblaciones de origen, así como los asociados a la propagación de enfermedades, parásitos y especies invasoras a través del comercio”, continúa.

 

Para elaborar una evaluación más completa, el equipo reunió datos de distintas fuentes, incluido el comercio en línea. / Adobe Stock

Para elaborar una evaluación más completa, el equipo reunió datos de distintas fuentes, incluido el comercio en línea. / Adobe Stock

Una amenaza difícil de cuantificar

Para elaborar una evaluación más completa, el equipo reunió datos de distintas fuentes, incluido el comercio en línea. También consultó los registros de LEMIS, el sistema estadounidense que ofrece el único listado nacional de acceso público con información detallada sobre este comercio.

La investigadora apunta que muchas de estas fuentes quedaron fuera de las evaluaciones mundiales anteriores porque proceden de organismos oficiales o requieren recopilar y analizar información publicada en internet. “Nuestro trabajo ofrece hasta la fecha la evaluación más exhaustiva del comercio de especies”, afirma.

Las evaluaciones anteriores de las poblaciones comercializadas apuntan a descensos medios de entre el 50 % y el 63 %, pero solo se ha estudiado una pequeña parte de ellas

Alice Hughes

Hughes y su equipo consideran que es necesario estandarizar la recopilación de datos y mejorar la coordinación entre países. Para ello, proponen aprovechar los sistemas aduaneros y zoosanitarios existentes.

Determinar cuántas especies están amenazadas por este comercio también resulta complicado. La falta de datos sobre el volumen de las ventas, el origen de los ejemplares y el tamaño de las poblaciones silvestres impide evaluar su impacto real.

“Las evaluaciones anteriores de las poblaciones comercializadas apuntan a descensos medios de entre el 50 % y el 63 %, pero solo se ha estudiado una pequeña parte de ellas”, explica Hughes.

El equipo advierte de que el comercio afecta al 42 % de las especies de vertebrados. Además, muchas especies comienzan a comercializarse al poco tiempo de ser descritas por la ciencia y suelen tener áreas de distribución reducidas, lo que aumenta su vulnerabilidad.

 

La falta de datos sobre el volumen de las ventas, el origen de los ejemplares y el tamaño de las poblaciones silvestres impide evaluar su impacto real. / Pexel

La falta de datos sobre el volumen de las ventas, el origen de los ejemplares y el tamaño de las poblaciones silvestres impide evaluar su impacto real. / Pexel

Las especies más vulnerables al comercio

El comercio insostenible constituye una de las principales amenazas para las poblaciones silvestres, aunque la falta de datos impide determinar con precisión la magnitud de sus efectos.

 

Cuantificar su impacto exacto resulta complicado sin disponer de datos sobre los volúmenes comercializados, pero podemos afirmar que supone un riesgo importante, especialmente cuando está insuficientemente regulado

Alice Hughes

 “Cuantificar su impacto exacto resulta complicado sin disponer de datos sobre los volúmenes comercializados, pero podemos afirmar que supone un riesgo importante, especialmente cuando está insuficientemente regulado”, advierte la científica.

Entre los grupos más vulnerables se encuentran los reptiles, los anfibios y determinados invertebrados, como los arácnidos, que tienen una presencia destacada en el mercado de animales de compañía. Muchas de estas especies ocupan áreas de distribución reducidas, lo que las hace especialmente sensibles a la recolección de ejemplares en su medio natural.

La investigadora pone como ejemplo las tarántulas recién descritas y los geckos cavernícolas, especies que pueden resultar especialmente atractivas para los coleccionistas.

 

En algunos casos, los recolectores pueden llegar a capturar poblaciones silvestres enteras, y están dispuestos, en determinadas ocasiones, a pagar miles de dólares por un solo ejemplar

Alice Hughes

“En algunos casos, los recolectores pueden llegar a capturar poblaciones silvestres enteras, y están dispuestos, en determinadas ocasiones, a pagar miles de dólares por un solo ejemplar”, advierte.

La presión comercial puede ser especialmente elevada en especies que acaban de describirse científicamente y que todavía no cuentan con medidas específicas de protección.

 

Animales salvajes

La mayoría de los países no recopilan datos sobre las especies silvestres objeto de comercio. / Pexel

Invasoras y patógenos

Según Hughes, investigaciones anteriores de su equipo muestran que muchas comienzan a comercializarse en el plazo de un año desde su descripción. Al tratarse, en muchos casos, de especies con áreas de distribución muy reducidas, su vulnerabilidad es mayor.

Asimismo, la científica advierte de que solo se ha estudiado una proporción ínfima de las poblaciones sometidas a esta presión, por lo que estas cifras no permiten determinar cuántas de las 107 356 especies identificadas están amenazadas.

“Evaluar esta cuestión con precisión es difícil, ya que, para muchas especies, no disponemos de datos sobre las cantidades comercializadas, su procedencia o el tamaño de sus poblaciones nativas”, explica.

 

Evaluar esta cuestión con precisión es difícil, ya que, para muchas especies, no disponemos de datos sobre las cantidades comercializadas, su procedencia o el tamaño de sus poblaciones nativas

Alice Hughes

Los riesgos no se limitan a la pérdida de individuos en sus hábitats de origen. El comercio de fauna y flora silvestres también puede facilitar la propagación de especies invasoras y agentes patógenos, además de agravar otras amenazas ya existentes, como el cambio climático y la pérdida de hábitat.

“Estas amenazas pueden agravar otras ya existentes, como el cambio climático y la pérdida de hábitat”, advierte Hughes. Por ello, considera que no debe subestimarse el alcance de los impactos asociados al comercio de especies silvestres.

Europa, un importante mercado con datos incompletos

Europa es uno de los mayores importadores de fauna silvestre, especialmente para el mercado de animales de compañía. Sin embargo, la información disponible sobre las especies que entran en el continente y las cantidades comercializadas es incompleta, lo que dificulta evaluar el impacto de esta actividad sobre las poblaciones de origen.

En opinión de Hughes, la Unión Europea aplica criterios menos estrictos que EE UU en materia de importación de fauna silvestre, por lo que obtener información detallada sobre este comercio les resulta complejo.

 

Sabemos que Europa, y en particular países como Alemania y Polonia, son grandes importadores de fauna exótica, especialmente de arácnidos y reptiles

Alice Hughes

Mientras que el sistema LEMIS estadounidense proporciona datos detallados, el conjunto de datos TRACE correspondiente a Europa no es accesible para los científicos. “Además, la información publicada carece de muchos de los detalles necesarios para reconstruir el alcance real de las importaciones”, asegura.

“Sabemos que Europa, y en particular países como Alemania y Polonia, son grandes importadores de fauna exótica, especialmente de arácnidos y reptiles”, apunta la investigadora.

Hughes subraya la necesidad de disponer de datos más completos sobre las importaciones europeas, ya que muchos de estos animales proceden del medio silvestre. Además, recuerda que la mortalidad asociada a su captura y transporte puede multiplicar el impacto de la demanda comercial. “Por cada animal silvestre que se vende, muchos otros mueren durante su caza y transporte”, afirma.

Solo se ha estudiado una proporción ínfima de las poblaciones sometidas a esta presión, / Pexel

Solo se ha estudiado una proporción ínfima de las poblaciones sometidas a esta presión, / Pexel

Riesgos para la salud y los ecosistemas europeos

La falta de información también dificulta conocer los efectos que estas importaciones pueden tener sobre los ecosistemas europeos y la salud pública. La entrada de animales y plantas exóticos puede favorecer el establecimiento de especies invasoras y la introducción de enfermedades.

 

Los controles de bioseguridad para la fauna exótica son insuficientes, ya que se centran en gran medida en un conjunto limitado de enfermedades que afectan al ganado y a los animales de compañía

Alice Hughes

La investigadora señala que la normativa europea sobre aves silvestres se aprobó, entre otros motivos, para reducir los riesgos de transmisión de dolencias, pero sostiene que las aves silvestres siguen importándose.

“Los controles de bioseguridad para la fauna exótica son insuficientes, ya que se centran en gran medida en un conjunto limitado de enfermedades que afectan al ganado y a los animales de compañía”, enfatiza Hughes.

Como ejemplo, recuerda que la viruela símica —conocida como mpox— se introdujo en Estados Unidos en el pasado a través de roedores importados para el mercado de animales de compañía. Este caso ilustra, según Hughes, los riesgos de introducir patógenos mediante el comercio de animales exóticos cuando no se realizan pruebas para detectar otras enfermedades.

 

Los datos también ayudarían a detectar operaciones sospechosas, como la venta de ejemplares a precios muy superiores a los habituales. / Adobe Stock

Los datos también ayudarían a detectar operaciones sospechosas, como la venta de ejemplares a precios muy superiores a los habituales. / Adobe Stock

Detectar el comercio insostenible

Para reducir estos riesgos, Hughes considera prioritario mejorar la recopilación de datos e integrar los registros aduaneros y los controles de bioseguridad, que actualmente funcionan por separado.

“Si se integraran y se utilizaran campos de información normalizados, podríamos empezar a elaborar listas mucho más completas y precisas de las especies y los productos que se comercializan”, propone.

 

Disponer de datos fiables y accesibles es una condición imprescindible para determinar qué especies están en riesgo y garantizar que el comercio no comprometa su supervivencia

Alice Hughes

Estos datos también ayudarían a detectar operaciones sospechosas, como la venta de ejemplares a precios muy superiores a los habituales, que podría indicar que se han introducido en el mercado legal animales obtenidos ilegalmente. Además, permitirían identificar especies comercializadas en grandes cantidades que necesitan evaluaciones de sostenibilidad.

“Recopilar esta información facilitaría, por tanto, la inclusión de especies en los listados cuando se reconociera que el comercio constituye una amenaza potencial para ellas”, señala.

Fuera de sectores como el de los peces capturados con fines comerciales, apenas existen datos sobre el comercio de la mayoría de los animales silvestres. Esto limita la evaluación de su sostenibilidad y la detección de riesgos para las poblaciones.

“Disponer de datos fiables y accesibles es una condición imprescindible para determinar qué especies están en riesgo y garantizar que el comercio no comprometa su supervivencia”, concluye la investigadora.

 

Referencia:

Science Advances

Fuente:
SINC
Derechos: Creative Commons.
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