TropiCam-AI es una herramienta de código abierto que analiza miles de fotografías y videos de cámaras trampa y evalúa de qué animales se trata con un 95 % de precisión. Además, puede reconocer 84 grupos de aves y mamíferos que viven en el dosel de los bosques neotropicales.
Este trabajo, publicado en la revista Ardeola, analiza doce tipos de servicios ecosistémicos que las aves ofrecen a la sociedad entre los que se incluyen el control de plagas, la dispersión de semillas, el reciclaje de materia orgánica, el valor estético, artístico y ecoturístico, así como su importancia como especies cinegéticas o simbólicas.
El lobo (Canis lupus) es una especie clave en los ecosistemas europeos, cuyo estatus legal de protección ha experimentado cambios recientes. En 2024, el Convenio de Berna rebajó su categoría de “especie estrictamente protegida” a “protegida” a propuesta de la Unión Europea.
Un informe de la Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas identifica más de 100 acciones concretas para que compañías, gobiernos y el sector financiero midan y reduzcan su impacto sobre la naturaleza, y advierte de que el actual modelo económico genera riesgos sistémicos para la economía global.
Un informe de la Fundación Global Nature revela que más de un tercio de estos ecosistemas ha sufrido transformaciones significativas, mientras que una pequeña fracción ha desaparecido por completo.
Este logro es fruto de las liberaciones de esta especie iniciadas en 2021 por GREFA en Asturias, que han obtenido el aval internacional de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza. Con tan solo 25 ejemplares reintroducidos y en un tiempo de cuatro años, que nazca un pollo es todo un éxito en este tipo de proyectos.
Un estudio del CSIC en el Real Jardín Botánico demuestra que estos organismos, que se localizan tradicionalmente en agua dulce, musgos o suelos húmedos, también se diversifican en ambientes salinos continentales como los salares sudamericanos o los salobrales de Castilla-La Mancha.
Este enfoque integral analiza las interacciones entre seres humanos, animales y ecosistemas, fomentando la cooperación interdisciplinar para enfrentar amenazas sanitarias globales como las pandemias, la antibiorresistencia o el cambio climático. Asimismo, puede mejorar la atención en consultas sobre salud mental y violencia de género.
Este estudio, liderado por el Museo Nacional de Ciencias Naturales y el Instituto de Investigación en Cambio Global de la Universidad Rey Juan Carlos, establece la pauta para obtener una visión completa de lo que se sabe y desconoce en este continente. Aunque hay mucha información sobre pingüinos y focas, falta conocimiento sobre microinvertebrados, microorganismos y plantas.
Un estudio donde participa el Centro de Investigaciones sobre Desertificación halla que las características funcionales de las plantas tienen un papel crucial en la forma en que los ecosistemas responden a cambios en el uso del suelo. El trabajo, que publica ‘Science Advances’, ofrece nuevas herramientas para proteger su estabilidad ante los cambios que trae la actividad humana y el clima.