Un trabajo, con participación del CSIC, indica que estos cambios dependen de la deforestación, el calentamiento global, la duración de la estación seca y la disminución de las lluvias.
En España existen dos subespecies de esta ave, en el Pirineo y en la cordillera Cantábrica, ambas en declive en las últimas décadas. El primer estudio sanitario de las pirenaicas ha detectado parásitos relacionados con la malaria aviar, así como un nuevo herpesvirus.
Investigadores del CSIC han creado Plantimpactseurope, una plataformande libre acceso, que incluye información de 104 especies invasoras de 29 países europeos.
Un estudio internacional liderado por el CREAF determina que la biodiversidad del sotobosque europeo se ha mantenido estable en los últimos 40 años, aunque ha habido extinciones y nuevas aportaciones a escala local. Brezos, leguminosas y orquídeas han perdido especies. Sin embargo, amarantas, juncias y rosas las han ganado.
Las consecuencias de un sismo de gran magnitud no terminan cuando se atiende la emergencia humana y material. Visitamos Valdivia y Chiloé, en el sur del país, que estuvieron entre las zonas más afectadas por el mayor terremoto de la historia, cuyos efectos en las comunidades y los ecosistemas siguen vigentes.
Estos ecosistemas costeros están en riesgo por el calentamiento global. Su función es esencial para sistemas insulares, ya que reducen la energía de las olas, protegen las costas y proporcionan hábitats a distintas especies.
El científico Robert May demostró matemáticamente en 1972 que un aumento en la biodiversidad conduce a una mayor inestabilidad ecológica, sin embargo, observamos que redes complejas como los ecosistemas o internet son bastante estables frente a las perturbaciones. Ahora un estudio internacional ofrece una solución para esta paradoja.
Un estudio internacional en el que participa la Universidad de Alicante señala que los contaminantes preocupantes pueden dispersarse a través del transporte aéreo, la eliminación incontrolada de basuras e, incluso, con el agua de lluvia que discurre por la superficie de un terreno y llegar hasta los ecosistemas naturales.
El azor rojo cautiva a observadores y ornitólogos por su emblemático plumaje, sus alas marcadas y sus enormes garras. Sin embargo, la especie ha perdido un tercio de su hábitat histórico. Su desaparición puede poner contra las cuerdas el equilibrio de los ecosistemas australianos.
Una investigación que ha explorado el yacimiento de Biota de Guiyang, al sur de China, evidencia que la recuperación de estos ecosistemas tras la extinción masiva del Pérmico-Triásico se produjo en período mucho más corto del que se creía hasta el momento.