En los ecosistemas insulares de alta montaña, las especies animales y vegetales endémicas están doblemente aisladas, lo que las hace aún más exclusivas. Así lo confirma un estudio europeo, con participación española, que añade el factor de la altitud a una mayor biodiversidad.
Ejemplares de la especie de hormigas Lasius neglectus. Imagen: Matthias Konrad.
Un equipo de investigadores europeos ha analizado la respuesta inmunitaria de las hormigas. Los resultados sorprenden por la importancia de la comunidad y por la similitud de los mecanismos moleculares con los vertebrados.
Presentación del cráneo en Dinópolis (Teruel).
En la fotografía, un lobo puro (arriba) y dos híbridos sacrificados en Penouta (Asturias).
Dibujo de Richard Brookes (1763) del que probablemente fue el primer hueso conocido de dinosaurio, bautizado como 'Scrotum humanum'.
Antes de que Richard Owen pronunciara por primera vez la palabra ‘dinosaurio’ en 1841, muchos naturalistas ya habían comenzado a extraer del suelo grandes restos fósiles sin saber exactamente a qué pertenecían. Incluso llegaron a ver los testículos de un superhombre en el fémur del primer terópodo descubierto. Lo llamaron 'Scrotum humanum'.
Las diferencias que se observan en el color del pico de las distintas poblaciones de pingüino papúa (Pygoscelis papua) parecen responder a las variaciones en la disponibilidad de krill. Así lo demuestra un estudio realizado en la Antártida por el Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC).