Un equipo canadiense ha observado que este compuesto de los hongos alucinógenos reduce conductas sociales de alto gasto energético, como los ataques, en el pez anfibio de manglar rivulus. Los resultados apuntan a un efecto selectivo sobre la agresividad sin suprimir la interacción.
Las autoridades siguen la ruta recorrida durante cuatro meses por los primeros fallecidos del brote para tratar de identificar el lugar del contagio antes de embarcar en el MV Hondius.