Este órgano diminuto que emplean para atacar a sus enemigos funciona de forma autónoma tras la picadura. Un vídeo a cámara lenta muestra cómo penetra en el tejido de la víctima e inyecta veneno por su propia acción gracias a su fisionomía tan compleja.
Una revisión de estudios revela que la evidencia es demasiado incierta para determinar si estos productos mejoran el sueño o el funcionamiento diurno de personas con insomnio. Según los autores, se necesitan estudios de mayor calidad y con más diversidad de pacientes.
Un estudio publicado en Science apunta a un mecanismo molecular que podría explicar por qué los perros de mayor tamaño viven menos años: la pérdida de marcas epigenéticas que mantienen bajo control ciertos fragmentos del ADN capaces de alterar el genoma. El hallazgo también abre nuevas vías para investigar los procesos biológicos asociados al envejecimiento en humanos.