Investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales y Real Jardín Botánico (ambos del CSIC) explican en la revista Wetlands el funcionamiento de la primera instalación del mundo de emisión de CO2 que simula el impacto del aumento del dióxido de carbono en los humedales. La emisión de CO2 es controlada por un programa que se basa en la toma de más de 400 registros del ambiente por minuto. En la actualidad, la instalación, situada en el Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel, está parada por falta de financiación.
Una investigación conjunta de la Universidad Autónoma de Barcelona, la Universidad de Southampton (Reino Unido) y la Universidad Nacional de Australia muestra que el final del último período glacial (hace unos 15.000 años) coincidió con la liberación de grandes cantidades de CO2 almacenado en los océanos del hemisferio sur provocando un incremento global de las temperaturas.
Investigadores de la Universidad de Alicante y de la Universidad de San Diego (EE UU), acaban de publicar un artículo en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America (PNAS) que saca conclusiones sobre el ritmo circadiano. Con este nombre se conoce al reloj interno que existe en los animales y las plantas y que les permite adaptarse a las condiciones, que en algunas zonas geográficas son extremadamente diversas y cambiantes.
Por primera vez se han cuantificado las emisiones de carbono generadas por la producción de acero en Brasil entre los años 2000 y 2008, al sustituir el carbón mineral por carbón procedente de plantaciones forestales. La producción de acero con carbón procedente de bosques nativos genera hasta nueve veces más emisiones de CO2.
Un equipo internacional de científicos, con participación española, ha evaluado la eficacia de la replantación de praderas submarinas de posidonia en la laguna costera de Oyster Harbour, al sur de Australia occidental. Según el estudio, que se publica en Journal of Ecology, al recuperar la posidonia se evita que se erosionen estos depósitos de carbono orgánico y que se reduzcan las zonas de captura de CO2.
Las 800 muestras de agua recogidas en todos los océanos durante la circunnavegación del buque Hespérides en el marco de la expedición Malaspina han permitido ahondar en el conocimiento de la bomba microbiana de carbono, un mecanismo con el que el océano almacena carbono procedente de la actividad humana. Según un estudio, algunas moléculas orgánicas halladas en las profundidades que reemiten la luz en forma de fluorescencia pueden contribuir a mitigar el efecto invernadero.
Un estudio publicado en la revista Nature Geoscience aporta nuevos datos, recopilados de un total de 101 embalses repartidos por toda la península ibérica, para explicar la sobresaturación de CO2 en los lagos.
Al eliminar las reses muertas de la naturaleza, los carroñeros ayudan de forma indirecta a reducir los niveles de CO2 emitidos a la atmósfera. / Manuel Jesús de la Riva Pérez
Desde el mal de las vacas locas, la legislación europea prohibió en 2002 el abandono de reses muertas en la naturaleza para que las aves carroñeras se encargaran de su eliminación. La retirada se hizo a través de plantas industriales. Aunque desde entonces la legislación se ha modificado levemente, siguen siendo empresas autorizadas las que se ocupan de su transporte en España. Un nuevo estudio demuestra que la retirada artificial de animales ha supuesto un aumento de hasta 77.344 toneladas de CO2 al año.
Los efectos catastróficos de la desforestación no se limitan al aumento de CO2 en la atmósfera. Por primera vez, un estudio publicado en la revista Nature Climate Change examina los impactos que tiene la eliminación de los bosques tropicales, conocidos como 'los pulmones del mundo', en los sistemas eólicos e hídricos de todo el planeta. Las poblaciones sentirán el impacto de estos cambios, ya sea en Brasil, en el medio oeste de los EE UU, en Europa o en Asia.