Las dos peculiares y brillantes nubes de gas en la Gran Nube de Magallanes. / ESO
Esta semana, el Telescopio Solar SUNRISE surcará la estratosfera alrededor del Círculo Polar Ártico suspendido en un gigantesco globo de helio, para investigar el comportamiento del Sol. Gracias a la colaboración de instituciones españolas el equipo amateur de Daedalus ha sido invitado al proyecto, al que aportará un instrumento que grabará la estratosfera con una altísima resolución
El científico Carlos Pobes, un experto en detectores de partículas y bajas temperaturas que ha vuelto de la Antártida, se ha unido a la construcción de un sensor criogénico para el telescopio ATHENA+ de rayos X. El Instituto de Ciencia de Materiales de Aragón (Universidad de Zaragoza-CSIC) participa en este proyecto, una de las misiones candidatas para ser lanzada en 2028 por la Agencia Espacial Europea.
Imagen de la Nebulosa de Carina captada por el Telescopio de Rastreo del VLT. Imagen: ESO
Madrid ha acogido una reunión del equipo del proyecto de telescopio espacial ultravioleta que se desarrolla en el marco de la operación conjunta hispano-rusa WSO-UV (World Space Observatory Ultraviolet). En este ecuentro se ha aprobado la cámara para imagen ultravioleta ISSIS, desarrollada por España, que se instalará a bordo de este telescopio espacial ultravioleta.
Investigadores de la Universidad de Alcalá de Henares y empresas españolas desarrollarán el instrumento Energetic Particle Detector (EPD) desde el Parque Científico y Tecnológico de Guadalajara, donde se acaba de presentar el proyecto. El instrumento forma parte de la misión Solar Orbiter, con la que la Agencia Espacial Europea (ESA) y la NASA se acercarán como nunca antes al Sol.
España es el país europeo cuyos científicos han obtenido más tiempo de observación en el Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA), situado en Chile, el 18% del total del tiempo asignado a proyectos procedentes de Europa.
El Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) ha identificado tres grupos compactos de galaxias situados a unos cinco mil millones de años luz de la Tierra. El hallazgo, que ha sido posible gracias al mayor telescopio óptico-infrarrojo del mundo, el Gran Telescopio Canarias (GTC), ayuda a entender los mecanismos para la formación de las galaxias, su evolución y cómo se relacionan con su entorno.