Si hubiera un terremoto al sur de la península ibérica, un sistema de alerta sísmica temprana podría detectarlo y avisar de su magnitud unos segundos después de su inicio, dando margen a las autoridades para alertar a la población cuanto antes y mitigar los daños. Investigadores de la Universidad Complutense de Madrid y de otras instituciones han demostrado la viabilidad de este sistema, cuya eficacia se ha demostrado en países como Japón.
El terremoto sucedido hace unos días en el centro de Chile, de una magnitud de 8,4 y tres minutos de duración, y que ha causado solo ocho muertos, es muestra de un país preparado para eventuales desastres naturales. Un equipo internacional de científicos, con participación española, ha publicado el primer estudio de riesgo sísmico para las principales ciudades de Haití (Puerto Príncipe y Cabo Haitiano). Sus conclusiones indican que no están preparados para nuevos sismos.
Estudiantes de Veterinaria de la Universidad Complutense de Madrid han organizado una exposición fotográfica para ayudar a las víctimas de los terremotos de Nepal. Las imágenes fueron tomadas en el país asiático por los propios alumnos el año pasado, en el marco de un proyecto de voluntariado con asociaciones locales de protección animal. Dos de los jóvenes se encontraban cerca de Katmandú en el momento del primer seísmo.
La Tierra ha vuelto hoy a temblar en Nepal. Tras el terremoto de una magnitud de 7,8 que afectó al país asiático el pasado 25 de abril, el nuevo sismo de 7,3 de magnitud no es una réplica, a pesar de producirse a poco más de 15 días del primero. Para Miguel Ángel Rodríguez Pascua, investigador en el Instituto Geológico y Minero de España (IGME), este fenómeno es normal: la deformación generada por el primer terremoto ha disparado un nuevo sismo en otro segmento de la misma falla.
El terremoto del pasado 25 de abril en Nepal ha vuelto a conmocionar a la sociedad. En estos casos surge la pregunta: ¿Qué medidas se pueden tomar ante estos fenómenos naturales? Elisa Buforn, catedrática del departamento de Geofísica y Meteorología de la Universidad Complutense de Madrid, plantea diferentes alternativas, cuyo principal lastre es la falta de recursos de los países pobres.
Investigadores estadounidenses han descubierto que el GPS de los teléfonos móviles puede utilizarse como un servicio de alerta temprana de terremotos de magnitud superior a siete en la escala Richter, ya que los datos cruzados de los smartphones y aparatos electrónicos viajan más rápido que las ondas sísmicas. El nuevo método, mucho más barato que los sistemas de detección tradicionales, permitiría agilizar las tareas de prevención en zonas desfavorecidas.