Científicos de la Universidad de Michigan han descubierto que las hienas tienen la capacidad de comunicarse entre ellas a través de varios tipos de bacterias que tienen bajo su cola.
La implantación en roedores de microorganismos intestinales de individuos con obesidad provoca la ralentización de su metabolismo, mientras que los de sujetos delgados lo aceleran. Así concluye un estudio, publicado esta semana en la revista Science, que defiende el papel determinante de la alimentación en la diversidad de estas bacterias.
Investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC) han identificado la existencia de una segunda apertura al exterior en la Cueva de Altamira (Cantabria). El estudio arroja luz sobre la dinámica atmosférica de la cueva y es esencial para diseñar medidas más eficaces para la conservación de las pinturas y grabados del Paleolítico superior.
Los científicos españoles Carlos Duarte y Josep Mª Gasol, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, han presentado esta mañana los resultados preliminares del proyecto Malaspinomics, que tiene como objetivo secuenciar las muestras de microorganismo recogidas en las aguas profundas del Atlántico, el Índico y el Pacífico por la expedición Malaspina.
Muchas bacterias pueden fabricar imanes nanométricos de óxidos de hierro –magnetita- que utilizan para orientarse en el campo magnético de la Tierra, como una brújula, y que interesantes para tratamientos oncológicos y entrega de fármacos. Ahora investigadores vascos han averiguado cómo se producen, lo que abre la puerta a la producción de nanopartículas en grandes cantidades.
Un estudio del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha descubierto la amplia distribución y abundancia de arqueas, bacterias y eucariontes en las lagunas saladas de la región aragonesa.
Investigadores del Campus de Excelencia Internacional en Agroalimentación ceiA3 en la Universidad de Huelva han encontrado dos tipos de bacterias en el polvo de una tormenta sahariana. En concreto, han hallado Firmicutes, un filo bacteriano resistente a la desecación y que pueden sobrevivir en condiciones extremas, y proteobacterias. El estudio ha sido publicado en Environment Science & Technology.
Un nuevo estudio revela una forma de 'engañar' a las bacterias responsables de enfermedades como la tuberculosis y la úlcera gástrica y duodenal que consiste en evitar el normal funcionamiento de una de las enzimas que necesitan para sobrevivir. Este método impide la producción de nutrientes esenciales para la vida de la bacteria, que finalmente 'muere de hambre'.
Investigadores del CSIC han aportado luz al mecanismo molecular por el que las bacterias intercambian información. Para ello han recreado un modelo tridimensional de la unión entre RapF y PhrF, dos proteínas que regulan este sistema de señalización. Entender cómo se produce esta interacción podría abrir las puertas a nuevas aplicaciones en biotecnología.
El CSIC ha participado en el desarrollo de marcadores que registran el crecimiento espaciotemporal de cualquier especie bacteriana. La metodología supondrá un avance en el desarrollo de antibióticos y en el control del crecimiento bacteriano.