Difundimos esta reflexión del escritor Pere Estupinyà, un extracto actualizado del apéndice del libro A vivir la ciencia. Las pasiones que despierta el conocimiento, publicado por Debate en junio de 2020.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha dado a conocer hoy los detalles de un plan para mejorar la capacidad de respuesta de la ciencia en un momento crítico. Entre las medidas, destacan el fortalecimiento del sistema investigación biosanitaria y de salud pública, la incorporación de instrumentos para impulsar la innovación de las empresas y una reforma legal para reducir la precariedad e inestabilidad laboral del personal científico.
Hay científicos dedicados a estudiar qué mensajes e incentivos son más efectivos a la hora de convencer a los ciudadanos de seguir pautas contra el coronavirus, ya sea taparse la boca, lavarse las manos, separarse dos metros o descargarse una app de rastreo. Los expertos piden más investigación en España en esta área.
Cientos de científicos han tenido que posponer o incluso cancelar sus proyectos de investigación. A largo plazo, la crisis de la COVID-19 podría crear una brecha en los niveles de producción científica, pero los investigadores, preocupados por la situación económica, esperan que este parón no frene las inversiones.
Los eventos climáticos extremos son cada vez más frecuentes y afectarán a los sistemas de suministros de energía provocando apagones, según un nuevo método que ha medido por primera vez el impacto de la crisis climática en el potencial y la demanda de energía verde. El cambio climático podría retrasar la transición hacia estas energías.
Desde que se aprobó el Acuerdo de París, uno de los escollos en las negociaciones de las cumbres del clima es el artículo 6, que regula los sistemas de emisiones de CO2. En la COP25 se espera cerrar este capítulo, que podría abrir una brecha en el primer texto universal y vinculante contra la crisis climática.
Jóvenes activistas junto a Greta Thunberg en la COP25. / UNclimatechange
La pérdida de especies se está produciendo en todo el mundo, pero a escala local las tendencias varían. Un equipo de científicos ha revisado más de 200 investigaciones y concluye que la crisis de la biodiversidad no es solo un declive, sino una reorganización a gran escala. Los océanos tropicales son los que sufren la mayor pérdida de especies.
Un nuevo estudio analiza el impacto de la crisis económica sobre el número de muertes registradas en 15 países europeos. Los resultados apuntan que los periodos de recesión macroeconómica se asocian a descensos en los niveles de contaminación y en el número de accidentes laborales y de tráfico, factores que probablemente influyan en el incremento de la caída de la mortalidad.
El número de muertes por cáncer en España ha mantenido su tendencia a la baja durante los últimos años. Sin embargo, un estudio de la Agencia de Salud Pública de Barcelona ha detectado una disminución significativa del decrecimiento anual: el riesgo relativo en hombres pasó del 0,987 antes de la crisis al 0,993 después de 2008 y en las mujeres también aumentó del 0,990 al 1,002.