Un estudio revela cómo la microbiota de la piel en los huéspedes y los microbios del intestino de los propios insectos actúan como reguladores clave en la transmisión de virus, lo que abre nuevas vías para el control de patologías vectoriales.
El insecto más molesto del verano es también el animal que más muertes humanas causa, por las enfermedades que propaga. Pese a su apariencia simple, para localizar a sus presas y alimentarse de su sangre emplea un complejo sistema sensorial que los estudios han detallado en los últimos años, y que explica por qué somos tan dispares ante los picotazos.
Un trabajo de la Universidad Pompeu Fabra desvela el mecanismo que permite a virus como el dengue o el chikunguña mantenerse activos en los mosquitos sin provocarles daño. El hallazgo ayuda a explicar por qué estos insectos son vectores tan eficaces y apunta a nuevas vías para frenar su transmisión.
Un estudio prospectivo en más de 1 000 personas vacunadas en Cataluña con TAK-003 no identifica efectos adversos graves y aporta nueva evidencia sobre la seguridad a corto plazo de la vacuna. Los síntomas más habituales fueron dolor en el lugar de la inyección, cefalea, cansancio y malestar general.
A medida que la sociedad se ha extendido y expulsado a los animales de sus hábitats, estos insectos han cambiado significativamente su dieta. Un estudio revela que algunos mosquitos se alimentan de seres humanos con más frecuencia debido a la escasez de presas.
América Latina vive la peor epidemia de dengue de las últimas décadas. Según este historiador canadiense, se trata de un episodio más de la ancestral guerra contra nuestros enemigos más mortíferos: los mosquitos, pequeñas criaturas que han dirigido el curso de la historia humana con las enfermedades que transmiten.
Las condiciones ambientales, como la disponibilidad de acumulaciones de agua, parecen ser determinantes en la cantidad de estos insectos. El mosquito tigre se considera una de las especies invasoras más dañinas del mundo por su capacidad de adaptación y de transmisión de distintos patógenos.
A la vez que esta enfermedad tropical golpea más fuerte que nunca a algunos países de América Latina donde es endémica, continúa conquistando nuevas regiones del mundo. Los expertos alertan que ciertas zonas de Europa ya están bajo amenaza. Sin un tratamiento específico para curarla, las dos vacunas disponibles presentan soluciones demasiado complejas para frenar los contagios.
Aunque ahora en verano nos acordamos más de estos insectos por su molesta presencia, en muchas partes del planeta causan graves problemas de salud e incluso la muerte. Esto se debe a que algunas especies son portadoras de enfermedades como la malaria, el dengue o la fiebre amarilla, entre otras. Un equipo de científicos ha creado un cuadro de mandos global para seguirles la pista.