La primera ola de calor del año en España deja más de 200 muertes atribuibles a las altas temperaturas

El Sistema de Monitorización de la Mortalidad diaria estima que se han producido 212 fallecimientos en el país que se pueden atribuir a la ola de calor comenzada el pasado domingo. En Europa, un informe revela que el 45 % de las ciudades europeas ha batido ya o está en camino de superar sus máximos históricos de estrés térmico.

La primera ola de calor del año en España deja más de 200 muertes atribuibles a las altas temperaturas
Termómetro en la calle en Bilbao. / EFE/ Luis Tejido

El Sistema de Monitorización de la Mortalidad diaria (MoMo) estima que durante la primera ola de calor del año, que arrancó el pasado domingo y remitió este jueves, se han producido 212 muertes asociables a las altas temperaturas en España, siendo las comunidades del centro y norte las principales afectadas.

El día de mayor sobremortalidad fue el miércoles, que registró casi la mitad de los fallecimiento

El día de mayor sobremortalidad fue el miércoles, que registró casi la mitad de los fallecimientos (95), mientras que el lunes y el martes, los más cálidos registrados en España para este mes desde al menos 1950, según la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), se contabilizaron 38 y 66, respectivamente. El domingo fueron 13.

Se trata de datos preliminares y habrá que esperar una semana para que sean más estables, señala a EFE Diana Gómez, científica del Centro Nacional de Epidemiología (CNE) que gestiona esta herramienta que no mide muertes reales, sino que hace una proyección estadística cruzando la mortalidad diaria observada con la esperada para ese periodo de tiempo y las temperaturas.

No obstante, los primeros datos revelan que “ha habido un subidón importante” estos cuatro últimos días de junio, mes que ha registrado provisionalmente 380 defunciones por altas temperaturas, más de la mitad (55 %) en la ola de calor que hoy acaba.

Cataluña, la más afectada

Estas cifras se sumarían así a las del pasado mayo, en el que se han registrado 101 fallecimientos vinculados al calor extremo, la cifra más alta para este mes de toda la serie histórica.

Por comunidades, la curva de la sobremortalidad es más acusada en las del centro y norte: 43 en Cataluña, 32 en Castilla y León, 30 en País Vasco, 28 en Madrid, 18 en Andalucía, 13 en Navarra y Aragón, 11 en Castilla-La Mancha, 8 en la Comunidad Valenciana, 7 en Asturias, 5 en Galicia y 3 en Cantabria, Extremadura y La Rioja.

Las olas de calor cada vez llegan antes, advierten los expertos, y aunque todavía no existen resultados concluyentes, un estudio que está culminando el CNE sugiere que “cuanto antes comienzan, tienen más efecto en la mortalidad”, ha avanzado Gómez. 

También está constatado que el calor mata sobre todo a los más vulnerables, agravando patologías previas; de hecho, 200 de las defunciones calculadas por el MoMo para este periodo se han dado en personas mayores de 65, sobre todo en las de más de 85, grupo que suma 148.

Otro récord que deja este mes de junio es que, por primera vez, se han superado mínimas de 30 grados y además durante varias noches consecutivas, siendo las de los días 22 y 23 las más cálidas registradas en este mes.

El impacto de las noches tórridas sobre la mortalidad no lo mide el MoMo pero, según Gómez, “hay que ir trabajando en esa dirección”, porque ya hay estudios que delatan la influencia del termómetro nocturno en la salud.

Según una investigación publicada esta semana en la revista Nature Climate Change, encabezada por el Centro europeo de previsiones meteorológicas a medio plazo (Reino Unido), las temperaturas por la noche han aumentado más rápido incluso que las del día: las diez noches más cálidas de cada año se han calentado a un ritmo medio global de 0,32 grados por década, frente a los 0,27 grados de las diurnas.

Récords de estrés térmico

La ola de calor no solo ha ocurrido en España. El 45 % de las ciudades europeas ha batido ya o está en camino de superar sus máximos históricos de estrés térmico durante este fenómeno que afecta a buena parte del continente, según un estudio de World Weather Attribution.

El análisis realizado sobre 854 ciudades de un total de 30 países europeos, concluye que 385 localidades han superado o podrían superar en los próximos días sus registros más elevados de temperatura de globo y bulbo húmedo (WBGT, por sus siglas en inglés).

El indicador WBGT es una estimación real del efecto de la temperatura, la humedad, la velocidad del viento y la radiación visible e infrarroja en el ser humano.

Los investigadores advierten de que la combinación de temperaturas extremas y elevada humedad incrementa significativamente los riesgos para la salud, especialmente entre personas mayores, trabajadores al aire libre, niños y personas vulnerables.

Según el análisis, la actual ola de calor habría sido “prácticamente imposible” hace apenas 50 años, ya que tanto las temperaturas diurnas como nocturnas registradas en una ola de calor durante las mismas fechas en 1975 serían 3,5 ºC más bajas.

La investigación señala además que las altas temperaturas nocturnas -uno de los factores que más afectan a la salud al impedir la regeneración del organismo- son a día de hoy 100 veces más probables de lo que lo eran hace 23 años, cuando Europa experimentó una histórica ola de calor, mientras que las máximas diurnas son hasta 10 veces más frecuentes.

Impacto de emisiones de combustibles fósiles

Los científicos atribuyen la intensidad de estos fenómenos al impacto del calentamiento global, provocado por las “continuas emisiones de los combustibles fósiles” a la atmósfera.

“La ciencia que explica cómo el cambio climático está agravando las olas de calor es indiscutible y la velocidad del cambio es alarmante. Cada pocos años hemos visto cómo se baten récords de calor en Europa, pero este año ha ocurrido en meses consecutivos”, sostiene el investigador especializado en fenómenos meteorológicos e incendios forestales en el Imperial College de Londres Theodore Keeping.

Por su parte, el secretario ejecutivo de la ONU para el cambio climático, Simon Stiell, afirma que el calor extremo que está afectando a Europa es un síntoma de que el cambio climático “avanza sin control”, provocado por la “adicción mundial a la quema de carbón, petróleo y gas”, aunque subraya que “las soluciones son igualmente claras”.

Sí, esto es el cambio climático, sí, somos nosotros los responsables, no, no es El Niño; sí, tenemos las soluciones, no, no las estamos aplicando con la suficiente rapidez

Friederike Otto, Imperial College de Londres

Según Stiell, se requiere “una transición más rápida hacia las energías limpias, que ahora son mucho más baratas que los combustibles fósiles, así como la protección de los bosques y el fomento de la resiliencia climática”.

Igualmente alarmantes son las declaraciones de la catedrática de Ciencias del Clima del Imperial College de Londres Friederike Otto, quien lamenta que los científicos comienzan a parecer “un disco rayado”.

“Sí, esto es el cambio climático, sí, somos nosotros los responsables, no, no es El Niño; sí, tenemos las soluciones, no, no las estamos aplicando con la suficiente rapidez”, sentencia.

Fuente: SINC
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