A pesar de las similitudes existentes entre las proteínas p38α, p38β, p38γ y p38δ, no están repartidas por igual en todos los tejidos y órganos, y diversos compuestos químicos afectan a su actividad de manera distinta. Ya se sabía que las dos primeras participan en la respuesta inmune. Ahora, una investigadora del Centro Nacional de Biotecnología ha probado que las otras dos también y, además, son fundamentales en procesos inflamatorios.
Científicos del Hospital de León y del Instituto de Biomedicina (Ibiomed) de la Universidad de León han realizado un estudio clínico para probar un nuevo fármaco contra la uveítis, una inflamación de ojo. La uveítis posterior, de la que se ocupa esta investigación, afecta a la úvea, comprometiendo la coroides, una capa de vasos sanguíneos y tejido conectivo en la parte media del ojo, y también la retina. Aunque es frecuente que esta enfermedad esté provocada por infecciones, en este caso el objetivo es tratar la que está causada por un trastorno autoinmune y para ello los científicos han usado un fármaco biológico que parece dar buenos resultados, así que han publicado sus conclusiones en la revista Eye.
Las enfermedades autoinmunes convierten al cuerpo humano en nuestro mayor enemigo, de ahí la complejidad en su diagnóstico, tratamiento y cura. Con motivo de una jornada sobre estas patologías en la Fundación Ramón Areces, SINC ha charlado con Anne Davidson, investigadora del Instituto Feinstein de Manhasset (EE UU) y experta en lupus, un trastorno que afecta en España a unas 40.000 personas.
Los alcohólicos crónicos producen más citocinas inflamatorias que hace que, en caso de infección, la inflamación con la que responde el sistema inmunológico sea excesiva y, por lo tanto, actúe en contra del organismo. Investigadores del Hospital Universitario de Salamanca han realizado este hallazgo después de años trabajando en el ámbito de la respuesta inmunológica en los pacientes que sufren alcoholismo. Además, tienen otra línea de investigación que relaciona genética y alcohol, que a su vez tiene que ver también con la respuesta inflamatoria.
Un estudio internacional, con participación española, demuestra que inhibir las caspasas, enzimas implicadas en la muerte celular programada, disminuye la activación de las células microgliales, responsables de la inflamación neuronal en enfermedades como el Alzheimer y el Parkinson.
La inflamación vascular asociada a la diabetes no se debe directamente al exceso de glucosa, sino que requiere además un estímulo inflamatorio previo. Según investigadores de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) y de la Universidad de Valencia (UV), esto explicaría por qué la simple reducción de los niveles de glucosa es insuficiente para prevenir las enfermedades cardiovasculares en sujetos diabéticos, y además subraya la necesidad de buscar nuevas dianas terapéuticas.
Especialistas del Complejo Asistencial de León han creado un protocolo de cribaje para facilitar el diagnóstico y tratamiento de la uveítis, una inflamación en la parte interna del ojo ocasionada por diferentes factores.
Una investigación realizada por dos grupos de la Red de Investigación Cardiovascular (RECAVA) muestra que la metaloproteasa-10 (MMP-10) es un nexo clave entre la inflamación y la trombosis, particularmente en situaciones de mayor riesgo trombótico, como después de un infarto agudo de miocardio (IAM) y en la coagulación intravascular diseminada (CID).