Un saltamontes con forma de hoja que se mimetiza con el entorno, una araña cuyo cuerpo recuerda al sombrero de un mago, ciempiés que corren bajo el fondo del mar como si lo hiciesen en tierra firme, plantas que ‘sangran’ y orquídeas que parecen la cabeza de un diablo. Todas forman parte del Top Ten de nuevas especies descubiertas en 2016 elaborado, como cada año desde hace una década, por el International Institute of Species Exploration con la intención de concienciar sobre la importancia que tiene conocer y clasificar la biodiversidad.
Hongos y plantas se alían para crear kilométricas tuberías de raíces que conectan a las especies vegetales entre sí. De este modo, los bosques, unidos bajo tierra, cobran fuerza ante amenazas como el cambio climático para poder cumplir su función de sumideros de carbono. Pero los científicos aún desconocen cómo se produce esta interacción, similar a la red de internet.
Investigadores de la Universidad de Málaga y de la Universidad Pública de Navarra han obtenido en el laboratorio resultados positivos en la mejora de cultivos de álamo, incrementando en más de un 20% la altura y el número de hoja, lo que podría aumentar su capacidad como fuente de biomasa. El estudio determina factores clave en la generación de biomasa, como el crecimiento, la forma del tronco y la calidad de madera, que se pueden manipular en el laboratorio.
¿Cómo se comunican las plantas? ¿Son seres inteligentes? ¿Tienen vida social? ¿Colaboran altruistamente con otras de su misma especie? Stefano Mancuso, el neurobiólogo que más las ha estudiado, nos abre la puerta al mundo secreto y desconocido de un reino que ha permanecido invisible mucho tiempo, a pesar de proporcionarnos oxígeno, comida, energía y medicamentos: el vegetal.
Investigadores de la Universidad de Sevilla han comprobado cómo el mirto y el lentisco, dos arbustos mediterráneos comunes, son fecundados por distintas plantas ‘padre’ para una mayor proliferación de la especie. Los ensayos realizados han confirmado que este hecho, además, contribuye a mejorar sus capacidades para subsistir.
Tradición, saber popular e investigación aplicada a la biodiversidad vegetal son las referencias del progreso del conocimiento en la etnobotánica, una ciencia que estudia la relación entre las poblaciones humanas y su entorno vegetal, un concepto introducido en un estudio con participación española sobre el patrimonio natural y cultural del mundo de las plantas.
Para los agricultores uno de los aspectos fundamentales para mejorar el rendimiento de sus cultivos es el patrón de ramificación de las plantas. Un estudio español ha permitido identificar varios genes que regulan la formación de nuevas ramas en función de la luz ambiental. Según los científicos, conocer estos procesos moleculares en detalle es importante para desarrollar métodos de control del crecimiento de las plantas y optimizar la producción agrícola.
El aislamiento de las islas oceánicas como las Galápagos impide que lleguen los grandes mamíferos, que dispersan las semillas de muchas plantas a través de su ingesta. En su ausencia, aves, tortugas, lagartos e iguanas de tierra son los que cumplen esta labor. Hasta ahora no se había explorado el trabajo que desempeñan estas últimas con al menos diez especies de plantas.
Conocer las posibilidades de transformación de plantas anuales en perennes permitiría que los cereales templados anuales, como el trigo, la cebada o el centeno, puedan desarrollarse durante más años, disminuyendo las tareas de siembra y economizando los costes de su cultivo. Un equipo internacional profundiza en los mecanismos que regulan el cambio de plantas anuales a perennes así como en la tolerancia al estrés.