El 7 de julio de 1550, el chocolate llegaba a Europa / Wearbeard
Hace una semana se inauguró el monumento funerario a Miguel de Cervantes en el convento de Las Trinitarias de Madrid, pero ¿realmente guarda los restos del autor de El Quijote? Los historiadores y científicos que los han analizado están prácticamente seguros de que sí, aunque si se pudiera realizar un cotejo con el ADN de algún familiar se podría aclarar el misterio. Los huesos de la abuela, los bisabuelos y tatarabuelos maternos del escritor, todos de familia adinerada y enterrados en la iglesia de Arganda del Rey, podrían tener la llave.
Un equipo internacional liderado desde la Universidad Autónoma de Barcelona ha hallado la evidencia más antigua de consumo de plantas, y no solo carne como se pensaba, tras analizar la placa dental de dientes encontrados en la Cueva de Qesem, en Israel, pertenecientes a humanos del Pleistoceno Medio. Los investigadores también han conseguido en este material dentario la primera prueba de materiales irritantes respiratorios o alérgenos, como esporas de hongos y polen.
Tres urnas con los restos de Cervantes y otra quincena de individuos reposan detrás del monumento dedicado al autor de El Quijote que se ha inaugurado hoy en el convento de Las Trinitarias de Madrid. El acontecimiento ha sido posible gracias al trabajo conjunto de historiadores y científicos, que confían en que el cambio de gobierno municipal no demore más los pagos por su investigación.
Juan Pedro Monferre, catedrático de estudios árabes e islámicos de la Universidad de Córdoba, ha recuperado una hoja de un códice médico árabe del siglo XV o XVI en caracteres siriaco-arameos, de los pocos que se conocen y con gran valor patrimonial, que fue expoliado en la guerra civil Siria. Su equipo de investigación ha comenzado un estudio para determinar su origen y alertar de la pérdida y destrucción de manuscritos en estos conflictos.
Un estudio del Max Planck Institute y la Universidad de Valencia ha detectado la primera evidencia del consumo humano de setas. Los autores han explorado la dieta mediante el análisis de cálculos dentales de individuos del Paleolítico superior europeo en el yacimiento cántabro de El Mirón. Los análisis han detectado un gran abanico de microrrestos de origen vegetal, fúngico, animal y mineral atrapados en los cálculos dentales en vida, que aportan información muy valiosa sobre la alimentación en aquella época.
Durante las labores de restauración del Monasterio Dominico de Ptuj, uno de los monumentos más importantes de Eslovenia, se descubrieron valiosas pinturas góticas en uno de sus muros. Investigadores del Centro Nacional de Aceleradores, en Sevilla, han colaborado en el análisis de sus pigmentos, como el amarillo de plomo-estaño o los ocres rojos, para efectuar luego una correcta restauración.
Cien fotos en una retratan el pecio Bou-Ferrer. / Taller de Imagen-UA