Los esqueletos hallados en Nataruk (Kenia) muestran signos de un posible ataque intergrupal en el pasado. En la imagen, uno de los cráneos encontrados, en el que se aprecian las lesiones en las partes frontal y lateral. / Marta Mirazon Lahr
Un equipo de científicos ha encontrado en Nataruk (Kenia) los vestigios de una verdadera batalla campal entre dos grupos de humanos que vivieron hace unos 10.000 años. Los huesos presentan signos de golpes, roturas y heridas de flecha. Los investigadores creen que es el caso de violencia organizada más antiguo que se ha registrado científicamente, un precursor de lo que hoy llamamos ‘guerra’.
El individuo es un varón de entre 17 y 25 años, enterrado en una tumba de gran porte y con unos ajuares singulares con objetos elaborados de materias primas exóticas, algunas de ellas procedentes de fuera de la península, como el marfil o el huevo de avestruz.
Cuando moría un noble francés en los siglos XVI y XVII no era extraño que embalsamaran su corazón para enterrarlo cerca de la persona amada. Ahora un equipo de radiólogos, con la ayuda de imágenes por resonancia magnética y tomografía computarizada, ha rehidratadoalgunos de estos órganos centenarios para estudiar sus patologías cardiacas.
El Museo Arqueológico Nacional exhibe un valiso lingote recuperado de un pecio romano. MAN/UA
Icono pop de la ciencia, padre de la física moderna y ‘la persona del siglo’ según la revista Time. Son numerosos los clichés para referirse a Albert Einstein, pero pocos saben que un año después de abandonar su país a finales de 1932 impulsó en EEUU la creación de una rama de la Asociación Internacional de Socorro. Su motivación: apoyar a los europeos a escapar, como él, del nazismo.
Adrienne Weill, física e ingeniera. Como refugiada francesa fue acogida por la Universidad de Cambridge (Reino Unido) en 1940. Se convirtió en mentora y amiga de la química y cristalógrafa inglesa Rosalind Franklin. En la imagen, con el ingeniero John Phillip Nielsen. (9/9)
José Martínez Gázquez, profesor de antigüedad y edad media de la Universidad Autónoma de Barcelona, ha identificado en los márgenes de un manuscrito latino de la Biblioteca Apostólica Vaticana un nuevo grupo de anotaciones y comentarios del cardenal y teólogo de origen germano Nicolás de Cusa, del siglo XV, fruto de su lectura de un Corán latino.
El ritual de la decapitación en América no fue un fenómeno exclusivo de los Andes y su origen es más antiguo de lo que se pensaba. Así lo revela un estudio internacional, con participación de la Universidad de Valencia, que ha hallado en el yacimiento de Lapa do Santo en Brasil los restos óseos de una decapitación que tuvo lugar hace 9.000 años. Por la disposición de los huesos, los científicos sugieren que la escena pudo formar parte de un ritual mortuorio de un miembro del grupo.
El 1 de septiembre de 1985 los oceanógrafos Robert Ballard y Jean-Louis Michel hallaban el pecio del Titanic. / Sinc