Salados blancos en fase de crecimiento en el invernadero.
Fósiles de una pulga gigante hembra (izquierda) y macho (derecha) hallados en China.
Aspecto que presenta el embalse de Camporredondo, con el pico Espigüete al fondo, en la cuenca del río Carrión en Palencia.
Modelo de funcionamiento del sistema geotermal de La Selva (Girona). Imagen: SINC
Conocer las causas de la actual distribución de la diversidad biológica es un asunto complejo debido a la imposibilidad de realizar manipulaciones experimentales a gran escala espacio-temporal. Esta dificultad le otorga un valor añadido al trabajo del equipo de Andrés Baselga, investigador Parga Pondal del Departamento de Zoología de la Universidad de Santiago de Compostela, y del doctor Jorge M. Lobo, del Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC-Madrid), que acaban de publicar un artículo en PLoS ONE que pone de manifiesto el efecto que el clima del pasado ha ejercido sobre los patrones actuales de la diversidad de anfibios en el mundo.
Cuatro nuevas especies de artrópodos identificadas en la Universidad de Navarra se han hallado en una cueva de 2.191 metros de profundidad.
Ilustración de mamut lanudo del Museo Real de Victoria. Imagen: Wikipedia
Al final del Pleistoceno, hace entre 30.000 y 40.000 años, el sur de la Península Ibérica tenía una temperatura similar a la que hoy presenta el sur de Escandinavia, con una temperatura media anual de unos 10 ºC. Así lo revelan los restos de mamuts lanudos que han analizado investigadores del Instituto Andaluz de Ciencias de la Tierra, un centro mixto del CSIC y la Universidad de Granada (UGR).
Científicos de la Universidad de Maryland (EEUU) contradicen la teoría según la cual los materiales estaban mezclados en el manto durante los primeros años de formación de la Tierra. Según ellos, 20 millones de años después de la formación del sistema solar había bloques de roca en el manto terrestre que perduraron, por lo menos, 1.700 millones de años.