Ya no llueve en los olvidados montes del norte del Sáhara. El agua se ha convertido en un bien tan inaccesible que se necesitan varias horas a pie para recogerla. Pero a las bereberes de esta región del sur de Marruecos aún les queda la niebla, que han aprendido a ‘cosechar’ gracias a la antropóloga marroquí Jamila Bargach y a la geógrafa canaria María Victoria Marzol. Juntas han instalado un sistema de mallas que captura y filtra agua de las nubes para que estas aldeas no vuelvan a pasar sed.
Estos días en Marrakech se están fijando los mecanismos para conseguir la meta del Acuerdo de París: reducir las emisiones de CO2 y no superar los 2 ºC de aumento de la temperatura en 2100. Alemania, seguido de EE UU y México han sido los primeros países en presentar estrategias de descarbonización para 2050. Hoy lo harán Canadá, Perú y Suiza, entre otros. España se ampara en el contexto europeo, pero con la futura ley de Cambio Climático –anunciada en diciembre de 2015 por Mariano Rajoy– pretende llegar a objetivos más ambiciosos.
Tras el proceso de separación del linaje del chimpancé, hace unos seis millones de años, nuestros antepasados más directos se especializaron de forma diferencial para explotar los recursos alimentarios en ambientes muy diversos. Según un estudio liderado por la Universidad de Barcelona, la dieta de nuestros antepasados más remotos, los homininos, fue más rica y variada de lo que se pensaba hasta ahora.
El cambio climático es una cuestión personal para él. John Kerry ha viajado por última vez a una cumbre del clima como secretario de Estado de EE UU y ha querido lanzar un mensaje al mundo y al recién presidente electo de EE UU: “Nadie debería dudar de la abrumadora mayoría de ciudadanos estadounidenses que saben que el cambio climático está sucediendo y que están dispuestos a mantener nuestros compromisos de París”.
Más de 500 millones de personas no tienen acceso a la electricidad en el continente africano, que hoy celebra su día en la Cumbre del Clima de Marrakech. África, la tierra más castigada por el calentamiento, muestra su liderazgo en la lucha climática y quiere iluminar su camino gracias a un desarrollo sostenible.
Vivimos en el Antropoceno, o la era geológica dominada por el hombre que moldea el planeta a su antojo. Katherine Richardson, presidenta del Centro de Ciencias de la Sostenibilidad de la Universidad de Copenhague (Dinamarca) participó hace unos días en la conferencia Falling Walls de Berlín donde aprovechó para hablar de este término, Donald Trump, el cambio climático y los límites planetarios que marcarán la supervivencia de los seres humanos en la Tierra.
Tras la entrada en vigor del Acuerdo de París, la cifra de países que lo han ratificado ha aumentado hasta 110. ¿Pero cuáles son los próximos pasos a seguir? Los 196 países reunidos hasta el 18 de noviembre en la Cumbre del Clima de Marrakech, y que hoy ha contado con sus jefes de Estado, deben fijar sus objetivos teniendo en cuenta un nuevo riesgo: Donald Trump.
Cada día unas 18.000 personas mueren en el mundo por la contaminación del aire. Es la mayor amenaza sanitaria provocada por el cambio climático, pero no la única. Enfermedades infecciosas, malnutrición y diarrea se unen a los efectos de los eventos extremos. En la Cumbre del Clima de Marrakech, ministros de varias naciones han aprobado una declaración para proteger la salud de los estragos del clima.
Bereberes y árabes no son tan diferentes genéticamente como se pensaba, fruto del impacto genético de las migraciones. Sus habitantes tienen marcas en el genoma de los grandes flujos migratorios, según un estudio liderado por el Instituto de Biología Evolutiva de Barcelona.