Un grupo de zoólogos y taxónomos de la Universidad de León ha logrado identificar 66 taxones de la superfamilia de áfidos (básicamente, pulgones) en Costa Rica. Este estudio faunístico, que se está traduciendo actualmente en publicaciones en varias revistas científicas, se realizó en el marco una acción de formación científico-técnica para la identificación de estos insectos en Centroamérica. Los pulgones, en general, pueden generar potenciales plagas y son indicadores del cambio climático.
El mono rhesus Owen, de 29 años de edad, estudia su reflejo en un espejo mientras sostiene un juguete.
El mono rhesus Canto, de 27 años de edad, uno de los ejemplares más ancianos.
Un grupo de investigadores de de la Universidad de Córdoba ha explorado la posibilidad de obtener biodiesel mediante catálisis heterogénea, biocatálisis y otras posibles rutas, e identificar los principales cambios tecnológicos para su desarrollo. Su principal logro, ya patentado, ha sido obtener biodiésel de segunda geenración a partir de enzimas pancreáticas del cerdo. Su trabajo forma parte del proyecto europeo SUSTOIL.
Los famosos moais de la isla de Pascua, de donde proviene el sirolimús.
Salamanquesa común.
Científicos del Instituto de Tecnología de Massachussets (MIT, en sus siglas en inglés) han ampliado los conocimientos sobre los gorjeos de pequeños pájaros cantores. En el artículo que se publica esta semana en Proceedings of the National Academy of Sciences, los investigadores revelan que cuando los pinzones cebra afinan sus cantos, el cerebro almacena primero las mejoras en una ruta cerebral, y luego traslada esta información adquirida a la ruta motora para el almacenamiento a largo plazo. Este hallazgo tendría aplicaciones para la salud humana.
El potencial de las microalgas como consumidoras de dióxido de carbono puede ser aprovechado en múltiples campos. El Grupo de Tecnología Ambiental de la Universidad de Valladolid lo ha aplicado al tratamiento de aguas residuales y efluentes gaseosos tanto domésticos como agroindustriales.
Un equipo internacional de investigadores ha estudiado los fósiles de las algas coralinas que vivieron en los últimos arrecifes de coral del Mar Mediterráneo, hace entre 7,24 y 5,3 millones de años. Las algas y los arrecifes de coral del Mediterráneo empezaron a parecerse a las actuales con la separación del Mediterráneo y el Océano Índico, y el enfriamiento de la Tierra hace 15 y 20 millones de años respectivamente.