Nuestra complejidad biológica como especie no viene determinada por el número de genes presentes en nuestro genoma -conjunto de genes-, sino por cómo se descifra la información contenida en ellos gracias a la labor desarrollada por genes reguladores. Estos genes –que expresan proteínas o ARNs– tienen la capacidad de controlar la expresión de otros genes, cuya activación/inactivación permite el establecimiento de los programas biológicos adecuados en función de las instrucciones del desarrollo o de las demandas ambientales. Los biólogos moleculares se enfrentan al desafío de identificar quienes son estos genes reguladores, cómo funcionan y entender los mecanismos moleculares a través de los que ejercen el control sobre otros genes.
Investigadores del Centro de Biología Molecular "Severo Ochoa" (CSIC-UAM) han identificado un nuevo factor implicado en migración celular que podría ser diana terapéutica en el tratamiento de ciertos tipos de tumores.
La decisión de asignar fondos para la conservación de especies implica complejas relaciones entre la preocupación social, la información científica y los intereses políticos. Por un lado, las políticas de conservación de especies deben basarse y estar justificadas con la información científica existente. Por otro lado, dichas políticas deben estar consensuadas socialmente. Sin embargo, las preferencias sociales de preservación de especies no siempre responden a las necesidades de conservación.
Un equipo del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (centro mixto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas -CSIC-, la Universidad de Castilla-La Mancha y la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha), en Ciudad Real, ha estudiado la transferencia de plomo de los perdigones de caza a la carne de codorniz durante su cocción. Los investigadores han comprobado que un solo perdigón por pechuga es suficiente para contaminar la carne por encima de los niveles máximos de plomo establecidos por la Unión Europea en carne de aves de corral: 0,1 microgramos de plomo por gramo de tejido (µg/g).
Los mamíferos no pueden compartir su hábitat con especies estrechamente relacionadas porque la necesidad por el mismo tipo de alimento y de refugio les llevaría a competir hasta la muerte. Éstas son las conclusiones de una investigación que aparece hoy en la revista Proceedings of the Royal Society B: Biological Sciences.
La propuesta finalista ha sido fruto de una iniciativa que promueven investigadores del Centro de Regulación Genómica (CRG) y de la Universidad Pompeu Fabra (UPF) con el apoyo de la Fundación Genoma España.
Cada año la comunidad científica identifica cerca de 17.000 animales y plantas nuevas. Para llamar la atención sobre el descubrimiento de especies, clave para la evolución, supervivencia y conservación de las mismas, un comité internacional de expertos acaba de publicar una lista con las diez especies más curiosas y sorprendentes descritas en 2007.
El investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) Carlos Duarte ha participado en un estudio internacional liderado por la Universidad de Iowa (EE UU) que ha descubierto que los estanques o balsas agrícolas en todo el planeta retienen tanto CO2 como los océanos, y, junto a los lagos, de 20 a 50 veces más cantidad de dióxido de carbono por metro cuadrado que la que captan los bosques.