Dos investigadores de la Universidad de Colorado en Boulder (EE UU) han analizado el aumento en todo el mundo de la contaminación producida por el nitrógeno, que pasa del suelo al mar. Los resultados, que se publican en el próximo número de la revista Nature, revelan que los índices globales de nitrógeno y carbono medioambientales están “indisolublemente” unidos, lo que podría generar nuevas estrategias para reducir la contaminación en el ámbito regional.
El proyecto integrado europeo CIRCE sobre el cambio climático y su impacto en el Mediterráneo y el proyecto Consolider español GRACCIE sobre cambios climáticos graduales y abruptos, cuentan entre sus filas con un grupo de investigadores de la UPV/EHU: el Grupo de Investigación Atmosférica (GIA) de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de Bilbao. Liderados por Lucio Alonso, llevan más de 25 años de trabajo conjunto, y siempre han sido pioneros en la materia.
La calidad del aire en las ciudades europeas, medida con la nueva aplicación.
Entre las prioridades de los países europeos en la V Conferencia Ministerial sobre Medio Ambiente y Salud que se celebra estos días en Parma (Italia) destaca una: la protección de niños y niñas en el continente europeo, desde Portugal hasta Rusia. La Declaración de Parma fortalecerá el Plan de Acción para el Medio Ambiente y la Salud de los niños de Europa (CEHAPE, en sus siglas en inglés), porque según demuestra la Organización Mundial de la Salud (OMS), los niños son los más vulnerables a los factores medioambientales.
La Universidad de Zaragoza ha participado en una expedición a la Antártida con un estudio que permitirá cuantificar de forma precisa la contaminación química del agua. La investigación permitirá definir la contaminación real, no sólo mediante niveles globales, como ocurre hasta ahora, sino indicando el nivel de toxicidad, en función de si los metales están disueltos en el líquido o se encuentran asociados a coloides o plantas. Los investigadores compararám el fitoplancton antártico con el de mares cálidos alterados por el ser humano.
Investigadores del Grupo de Contaminación Atmosférica de la Universidad de Valladolid han comprobado que la tasa de crecimiento anual de las concentraciones de CO2 en la troposfera (la capa atmosférica más cercana a la superficie terrestre) son “netamente superiores” en España que en otras zonas del planeta como Mauna Loa (Hawái), donde se guarda la serie de datos más larga al respecto.
Idoia Ariz Arnedo, ingeniera agrónoma y Doctora por la UPNA con Mención de Doctora Europea, ha analizado en su tesis doctoral el efecto que la mayor o menor intensidad luminosa provoca en determinadas plantas, así como las consecuencias de su nutrición mediante fertilizantes nitrogenados con nitrato y amonio. “Este trabajo ha consistido en profundizar en el conocimiento de la manera en que las plantas absorben el nitrógeno suministrado, cómo, según la intensidad de luz, disponen del carbono y cómo todo esto influye a la hora de que asimilen el amonio, que para la mayoría de ellas resulta tóxico cuando se suministra en concentraciones elevadas”, explica esta investigadora.