Un nuevo análisis revela que el aumento de uso de energías renovables se asocia con una disminución significativa de las muertes por contaminación del aire. Sin embargo, las regiones con más tasa de pobreza en Europa dependen más de los combustibles fósiles y presentan mayor riesgo de mortalidad por esta causa.
Un análisis internacional revela que pesticidas, medicamentos y otros compuestos creados por el ser humano constituyen una fracción notable de la materia orgánica disuelta en el agua marina. Esto es más evidente en zonas cercanas a la costa, y persisten incluso en océanos abiertos, lo que plantea riesgos para la biodiversidad y la salud de los ecosistemas.
Un equipo investigador ha calculado la contaminación por litio en la atmósfera alta tras la entrada de un cohete Falcon 9. Estos datos, hasta ahora difíciles de detectar, son esenciales para considerar el impacto en el clima de estos procesos.
Una investigación liderada por el Instituto de Salud Global de Barcelona revela que las partículas finas PM2,5 procedentes de la contaminación atmosférica aumentan el riesgo de todos los subtipos del cáncer, mientras que NO2, O3 y SO2 se relacionan con el cáncer de pulmón no microcítico.
Un estudio ha analizado datos de población sueca y ha comparado la exposición prolongada a contaminantes del aire con la aparición y evolución de patologías neurodegenerativas como la ELA. Los resultados apuntan a que incluso concentraciones relativamente bajas de polución podrían influir en este tipo de enfermedades.
Este experto en polución atmosférica advierte que el ozono y el exceso de nitrógeno no solo dañan la salud humana: también reducen la fotosíntesis, alteran la composición de los ecosistemas y favorecen especies invasoras, lo que aumenta el riesgo de incendios en un escenario de sequías y cambio climático.
El dispositivo ha sido desarrollado por un equipo del Instituto de Tecnología Química de Valencia. Su objetivo es la depuración de gases en vehículos de combustión, en plantas químicas, refinerías o fundiciones.
Esta laguna salada, la mayor de Europa, presenta sedimentos con niveles de plomo, arsénico, zinc, mercurio, cobre y plata que superan los límites de toxicidad y los valores de ecosistemas costeros similares a escala mundial, según un estudio del departamento de Física de la Universitat Autònoma de Barcelona y del Instituto de Ciencia y Tecnología Ambientales.
Científicos de EE UU trabajan en modificar los microbios intestinales de estas reses para reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero. La técnica, basada en esta herramienta de edición genética, aún está en fase experimental, pero podría transformar la ganadería sostenible.
Una investigación en EE UU ha demostrado en ratones, y con datos de pacientes humanos, cómo las partículas contaminantes de la atmósfera pueden inducir la formación de proteínas tóxicas en el cerebro. Estas son similares a las que aparecen en la demencia con cuerpos de Lewy, que engloba un grupo de trastornos neurodegenerativos entre los que se encuentra el párkinson.