CRISPR son las siglas de una nueva técnica de edición genética que está revolucionando la biología. Las investigaciones se suceden vertiginosamente, pero ¿es tan importante como se dice? ¿Cuáles son sus aplicaciones? ¿Puede usarse ya para tratar alguna enfermedad?
Investigadores de centros barceloneses han demostrado por primera vez que la regulación de un gen en el cerebro de ratones jóvenes los protege de los déficits de aprendizaje y memoria cuando envejecen. La terapia podría servir para tratar trastornos de demencia y neurodegenerativos, como el alzhéimer o la esclerosis múltiple.
‘Nunca me abandones’, novela de Kazuo Ishiguro llevada al cine en 2010, muestra un futuro en el que se copian personas con el único objetivo de utilizar sus órganos para trasplantes. No es la primera vez que la ciencia ficción plantea esta estrategia tan carente de ética como difícil de aplicar. Quimeras, impresoras de tejidos y organoides son alternativas a las donaciones en las que trabaja la ciencia.
Un estudio asegura que cuatro de cada diez varones españoles y portugueses tienen un antepasado común que vivió hace 4.500 años. El trabajo se basa en muestras de ADN de casi 3.000 hombres de la península ibérica y Francia. En el País Vasco, el porcentaje asciende al 70%. El hallazgo tiene aplicaciones en el estudio de las migraciones humanas, en la identificación genética de casos criminales y en genealogía.
Mediante el empleo de la tecnología de edición genética CRISPR, un equipo de investigadores estadounidenses ha descubierto más de 100 unidades genéticas vinculadas con la destrucción de tumores a través de tratamientos inmunológicos. El estudio, elaborado por el Instituto Nacional del Cáncer, sostiene que estos hallazgos mejorarán la eficacia de este tipo de terapias.
Un total de once agrupaciones de médicos, equipos de asesoramiento e investigación han emitido una declaración sobre la edición del genoma de la línea germinal en humanos, tras el anuncio de ayer del experimento realizado en embriones humanos con la técnica CRISPR Cas9. Los expertos muestran así sus recomendaciones ante un campo de estudio no falto de polémica.
La alta frecuencia con que aparecen mutaciones en algunos genes causantes de inmunodeficiencias determina la probabilidad de que ocurran cambios que reviertan el defecto genético causante de la enfermedad. Es lo que han observado investigadores del Centro Nacional de Biotecnología del CSIC al analizar in vitro los linfocitos T de un paciente con una inmunodeficiencia primaria.
Tras analizar muestras genéticas del Neolítico y de la Edad de Bronce, un equipo de científicos europeos demuestra que no se produjeron cambios relevantes en el genoma de individuos ibéricos entre ambos periodos. Según los expertos, estos análisis revelan que en aquel momento histórico la península ibérica recibió menos migración que el resto de Europa. El hallazgo explicaría la permanencia de lenguas preindoeuropeas como el euskera.
Científicos del Centro de Regulación Genómica han estudiado los genomas de más de 1.000 tumores y han identificado un proceso importante que genera mutaciones que provocan cáncer. La causa de muchas de las mutaciones en tumores humanos son los errores en el mecanismo de reparación del ADN o ‘corrector’. La luz del sol y el consumo de alcohol favorecen que estos errores ocurran, dando lugar a más mutaciones en las regiones esenciales del genoma.
En España solo el 30% de las unidades familiares con un miembro con autismo ha visitado alguna vez un servicio genético. De ellos, los casos que se han sometido al análisis genético recomendado se reducen al 13%. La falta de información sobre la herencia de este trastorno tiene un fuerte impacto sobre la percepción de riesgo y la planificación a la hora de tener otro hijo.