Un equipo investigador español ha alertado del deterioro que puede ocasionar el turismo en los ecosistemas del Escudo de la Guayana si no se toman medidas de protección urgentes. La presencia de plantas invasoras y aguas contaminadas en la cima del tepuy Roraima –que comparten Venezuela, Guyana y Brasil– son los primeros signos del impacto de la actividad humana en una zona hasta ahora inalterada. Estas mesetas son consideradas auténticos laboratorios naturales para estudiar el origen y la evolución de las biotas y ecosistemas neotropicales.
Un estudio realizado en el Parque Natural del Montseny, en Barcelona, apunta al abandono de las prácticas agrícolas y ganaderas tradicionales de la zona como un factor responsable de la notable pérdida en poblaciones de aves comunes que requieren de hábitats abiertos como los espacios de cultivo. En 12 años se ha producido un descenso poblacional del 44% de este tipo de aves.
Los hogares situados en barrios con un nivel socioeconómico alto tienen más diversidad de artrópodos, pero sufren menos plagas de animales que contagian enfermedades. Los insectos, protagonistas esta semana de #Cienciaalobestia, viven mejor entre el lujo y las comodidades.
En el 58,1% de la superficie de la Tierra, la pérdida de biodiversidad ha alcanzado unos niveles tan altos que será necesaria la intervención humana para que los ecosistemas puedan seguir cumpliendo su función. Según un nuevo estudio, la biodiversidad mundial se habría reducido un 15,4%, estando el límite seguro en el 10%. El equipo de científicos achaca el impacto a las presiones generadas por el uso del suelo y la agricultura.
Ante el posible aumento de la explotación petrolífera en la Amazonía ecuatoriana, un equipo de científicos, con participación del Real Jardín Botánico de Madrid, advierte del peligro para la biodiversidad en esta zona. Según el trabajo, que presenta una visión actualizada del mapa petrolero de la Amazonía, los bloques de petróleo concesionados representan en la actualidad el 30%, pero la cobertura podría extenderse a casi el 70% en los próximos años, afectando también a otros países cercanos y poniendo en riesgo la zona más rica del planeta.
En España, donde todas las culturas ibéricas han crecido a orillas de algún río, es urgente salvar lo poco que queda de bueno en las cuencas, castigadas durante décadas por la contaminación, las especies invasoras y las alteraciones hidrográficas. Nuevas figuras como las reservas naturales fluviales surgen para luchar por la preservación de los escasos ríos vírgenes que aún resisten.
El equipo internacional de investigación que dirige el científico español Carlos Lado, que desarrolla su labor investigadora en el Real Jardín Botánico-CSIC de Madrid acaba de publicar en la revista científica Anales del Jardín Botánico de Madrid el balance del primer estudio llevado a cabo sobre estos organismos en las regiones hiperáridas de Perú y cuyo principal resultado es la descripción de una nueva especie, Didymium peruvianum.
Conocer la biodiversidad del Sistema Central, la 'cordillera carpetana' como todavía siguen llamándola algunos románticos, la espina dorsal montañosa de la península ibérica que se extiende desde las tierras de la provincia de Guadalajara hasta Portugal, es desde hoy más fácil y ameno gracias a la Guía de campo del Sistema Central de la editorial Raíces presentada hoy en el Real Jardín Botánico-CSIC de Madrid.
Los modelos de conservación de la biodiversidad de los bosques tropicales dificultan el acceso de los indígenas a los recursos forestales como la caza y las plantas silvestres. Un equipo de investigadores de la Universidad Autónoma de Barcelona, que vivió durante un año y medio con varias comunidades de Indonesia, la cuenca del Congo y la Amazonia boliviana, recomienda la implementación de políticas de conservación bioculturales que tengan en cuenta no solo la salud de los bosques, sino también el bienestar de las sociedades indígenas, su cultura y los cambios a los que están sometidos.
Investigadores de la Universidad de Córdoba y la Red Española de Aerobiología han analizado los cambios en la intensidad de floración en la península ibérica en los últimos 20 años combinando fenómenos como el cambio climático y la Oscilación del Atlántico Norte, NAO. Sus conclusiones indican que aún cuando las plantas disponen de mayor cantidad de CO2 para realizar su fotosíntesis y aumentar su vigor, la falta de lluvias asociada al cambio climático y a las oscilaciones de la NAO han puesto en serio peligro a la flora, que va descendiendo en cantidad y variedad de especies.