Grandes constructoras españolas han comenzado a usar un software de simulación, desarrollado por dos investigadores de la Universidad Politécnica de Cataluña, que analiza por primera vez el ciclo de vida completo de una edificación, desde su creación al proceso de deconstrucción. La herramienta, que puede utilizarse en la nube, incluye aspectos como el consumo energético, los materiales y las repercusiones sociales. También permite simular escenarios para conocer los efectos del calentamiento global sobre las construcciones.
Investigadores del centro tecnológico Tecnalia han participado en el desarrollo de una aplicación para analizar las principales fuentes energéticas del sector del transporte, así como las energías alternativas. La herramienta web está basada en la metodología análisis del ciclo de vida y permite simular diferentes escenarios de desarrollo, producción y uso de combustibles, y compararlos entre sí.
Una investigación, con participación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, permitirá mejorar las predicciones sobre el ciclo del carbono y el agua, y sus efectos en el clima futuro. Los científicos han examinado cómo las plantas regulan el comportamiento de los estomas, los diminutos poros que tienen en las hojas para intercambiar agua y carbono con la atmósfera.
Científicos de AINIA centro tecnológico y otras instituciones europeas han creado SmallBIOGAS, una aplicación para valorar por internet la viabilidad técnica, económica y ambiental de levantar un centro de producción de biogas agroindustrial. Las pymes agroalimentarias que trabajan en este ámbito son los potenciales usuarios.
Investigadores de la Universidad de Málaga, junto a colegas brasileños, han aplicado nanoesferas de calcio procedentes de corazas de crustáceos para propiciar la reacción química necesaria para obtener biodiésel. Se trata del primer estudio que utiliza este material barato y abundante en la naturaleza para fabricar el biocombustible.
Investigadores de la Universidad Autónoma de Barcelona han logrado obtener energía eléctrica e hidrógeno de manera eficiente a partir del proceso de depuración de aguas residuales. El sistema utiliza bacterias que consumen la materia orgánica y producen una corriente eléctrica para generar hidrógeno, el vector energético del futuro. Los resultados apuntan hacia un desarrollo a escala industrial de esta tecnología.
Investigadores de la Universitat Jaume I de Castellón han desarrollado un sistema modular de ventilación para cubiertas inclinadas que resuelve el problema de la acumulación de calor por la radiación solar bajo los tejados sin necesidad de recurrir a instalaciones de refrigeración. El sistema, patentado por la universidad, supone una solución pasiva y energéticamente eficiente para el acondicionamiento térmico de edificios. El módulo puede aplicarse en restauración y rehabilitación de cubiertas, especialmente de aquellas de valor histórico, y en edificios de nueva planta.
Un estudio realizado por la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) dentro de un proyecto europeo ha evaluado por primera vez productos de polvo atmosférico mineral procedentes de dos de las fuentes de polvo mineral más importantes del mundo: el Sahara-Sahel y Oriente Próximo. El análisis, de los más completos realizados hasta ahora gracias a los medios utilizados, permitirá vigilar y predecir la composición del polvo.
Investigadores del grupo Biotecnología de Microalgas de la Universidad de Almería han patentado un método para deshidratar microalgas que reduce en más de un tercio el caldo de cultivo de estos microorganismos, sin necesidad de incrementar el gasto energético del proceso de obtención de biodiésel. Esta reducción resulta necesaria para conseguir microalgas secas, la materia prima a partir de la cual se extrae el nuevo combustible.