Un análisis de datos de más de 2,5 millones de personas identifica 26 regiones del genoma asociadas a este síndrome de dolor crónico. Los resultados señalan posibles dianas terapéuticas, pero todavía no permiten diagnosticar la enfermedad mediante una prueba genética ni se traducen en nuevos tratamientos.
Un equipo internacional de investigadores afirma que el metilmercurio procedente del consumo de pescado durante el embarazo puede tener un efecto negativo en el neurodesarrollo de los niños. El nuevo hallazgo ha sido publicado en la revista Epidemiology.