El gradusol es un compuesto que segregan los peces y otros organismos marinos para protegerse de los rayos ultraviolenta. Su extracción suponía costes medioambientales y resultaba ineficiente, pero un nuevo estudio ha diseñado una estrategia más sostenible para incrementar su producción.
Un equipo canadiense ha observado que este compuesto de los hongos alucinógenos reduce conductas sociales de alto gasto energético, como los ataques, en el pez anfibio de manglar rivulus. Los resultados apuntan a un efecto selectivo sobre la agresividad sin suprimir la interacción.
Un nuevo estudio en salmones describe por primera vez cuáles son los efectos de la contaminación por cocaína en entornos reales. Estos animales acuáticos nadaban 1,9 veces más lejos por semana y se dispersaban hasta 12,3 kilómetros más que aquellos que no se expusieron a la benzoilecgonina, el principal metabolito de la droga.
Un estudio publicado por la revista Science en el que participa la Universidad de Granada revela que especies como el atún o el tiburón blanco podrían sufrir sobrecalentamiento al aumentar la temperatura de los océanos.
Los resultados se basan en el análisis de más de 700 000 estimaciones de cambio de biomasa de casi 34 mil poblaciones de peces entre 1993 y 2021. Para que la gestión pesquera sea eficaz los planes deben ser internacionales y tener en cuenta la pérdida de biomasa a largo plazo.
Un equipo científico español ha descubierto que ya había peces en el lago Redon, en los Pirineos catalanes, 700 años antes de lo que se pensaba. El hallazgo de ADN de parásitos en sedimentos lacustres sugiere que fueron introducidos por pobladores en el siglo VII, coincidiendo con evidencias arqueológicas de pastoreo en la zona.
Un equipo de investigadores estadounidenses investiga el origen de las articulaciones sinoviales que tenemos casi todos los vertebrados. La respuesta les ha llevado a analizar los restos de especies de peces que vivieron hace más de 360 millones de años.
La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza publica en la revista Nature un estudio en el que se detalla el riesgo de extinción de este tipo de fauna. El análisis abarca más de 23.000 especies y sus resultados indican que cerca del 24 % de los seres vivos estudiados están en peligro de desaparecer. Las principales amenazas proceden de la contaminación, las presas, la agricultura y las especies invasoras.
Los investigadores realizaron 120 horas de inmersiones para observar cómo se organizaban estos animales en sus expediciones de caza conjunta. El nuevo estudio amplia la comprensión del liderazgo y la sofisticada vida social de estas criaturas marinas.
Una nueva investigación, que utiliza un modelo de aprendizaje automático combinado con una red neuronal artificial, asegura que el 12,7 % de los peces teleósteos marinos (los más numerosos) están en riesgo de extinción. Esto supone cinco veces más que la estimación de la IUCN, del 2,5 %, e incluye a cerca de 5.000 especies más en ese estatus.