Estos insectos son una molestia del verano en nuestras latitudes, y en otras regiones del mundo pueden llegar a ser un riesgo mortal. Para protegernos de sus picaduras contamos con herramientas eficaces como repelentes, mosquiteras o insecticidas, pero conviene huir de otros métodos engañosos que no cumplen lo que prometen.
Dos nuevos estudios revelan que los habituales repelentes de insectos con DEET (N-dietil-3-metilbenzamida) ,y citronela funcionan cada uno mediante una estimulación dual de los sistemas sensoriales de los insectos. Los hallazgos de la investigación, publicada por Cell Press el 26 de agosto en las revistas Neuron y Current Biology mejoran nuestra comprensión sobre el modo en que los insectos reaccionan ante los repelentes y pueden conducir al descubrimiento de compuestos mejorados para el control de enfermedades transmitidas por insectos.