José Antonio Peñas
Gracias al análisis de los restos de polen fósil y carbón vegetal, un equipo de científicos ha podido reconstruir la evolución de la vegetación de Gran Canaria hace entre 4.500 y 1.500 años. El estudio revela que la desaparición del bosque en algunas zonas de la isla se debe en parte al incremento de incendios y al cultivo de cereal. Ambos factores se relacionan estrechamente con la llegada de los primeros aborígenes a la isla.
Los retardantes de llama son productos que se utilizan para la extinción de los incendios porque potencian los efectos del agua. Comenzaron a emplearse en EE UU en los años 30 y tienen un uso cada vez más generalizado en todo el mundo. Tras analizar el impactos de tres de los retardantes más utilizados en España en los suelos y las plantas de Galicia, investigadores españoles revelan que sus efectos se mantienen a largo plazo.
Hace unos 70 millones de años, los cocodrilos que habitaban en lo que hoy es el yacimiento de Lo Hueco en Cuenca comían presas de agua salada pero bebían agua dulce, y los saurópodos se alimentaban de árboles, arbustos y plantas con flores que abundaban en la zona. El estudio de los fósiles, que se publica en PLoS ONE, ha permitido reconstruir las condiciones climáticas, la dieta y el modo de vida de algunos animales durante el Cretácico superior.
Investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid y de la Universidad Politécnica delle Marche (Italia) han demostrado que las cubiertas verdes con elevada densidad de vegetación son un 60% más eficientes energéticamente que las que no incluyen vegetación. El equipo ha desarrollado un modelo matemático para poderlo analizar.
Un equipo de investigadores, en el que participa el Museo Nacional de Ciencias Naturales, ha examinado cómo las plantas regulan el comportamiento de los estomas, los diminutos poros que tienen en las hojas para intercambiar agua y carbono con la atmósfera.
Científicos de Argentina y Estados Unidos han elaborado un método que revela la densidad de la vegetación en épocas pasadas a través de los registros fósiles y lo han aplicado a la Patagonia para conocer las variaciones que sufrió esta región geográfica a lo largo de 38 millones de años. Esta información se puede relacionar con los cambios climáticos del pasado e incluso con las diferentes formas de los dientes de los animales herbívoros en distintas épocas.
Un nuevo modelo utiliza aguas residuales y lodos para promover el crecimiento de vegetación en terrenos degradados. La técnica también permite reducir el transporte de pesticidas a través del suelo, impidiendo que estos alcancen con facilidad a las raíces de las plantas y afecten a su desarrollo y actividad reproductiva.
Un estudio liderado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas muestra la evolución de la vegetación y el impacto de las actividades humanas en el lago Arreo (Álava). El análisis de los sedimentos ha revelado la huella de la llamada Anomalía Climática Medieval, un período marcado por las altas temperaturas y la aridez.
Los restos óseos de pequeños animales hallados en lo que podría ser una hoguera neandertal en la cueva cántabra de El Esquilleu suponen un enigma para los científicos. Investigadores de la UNED y de la Universidad Complutense apuntan a que la especie ‘hiciera limpieza’ en la cueva quemando los restos de forma sistemática, para evitar infecciones, aunque también podrían servir como fuente combustible.