Una ceremonia celebrada el viernes en Dakota del Sur en EE UU marca el inicio de la excavación de la instalación que albergará LBNF/DUNE, el mayor experimento sobre neutrinos de EE UU. Cuatro instituciones científicas españolas participan en el proyecto para estudiar a fondo esta elusiva partícula elemental.
ADRIÁN GARCÍA CANDEL / IFISC (UIB-CSIC)
España reconecta con la ciencia europea./ WEARBEARD
Esta semana se celebra por primera vez en España la principal conferencia internacional sobre simulaciones numéricas en física de partículas: Lattice 2017, que reune en Granada a expertos que investigan las interacciones que mantienen la estructura de protones y neutrones. La teoría de las interacciones fuertes presenta una gran complejidad y los físicos la estudian con simulaciones numéricas que representan el espacio-tiempo como una red o 'retículo' cristalino, llamado lattice en inglés.
Científicos chinos han conseguido transmitir fotones entrelazados desde un satélite a tres estaciones en Tierra, donde las partículas seguían manteniendo una relación cuántica a pesar de estar alejadas más de 1200 km. Hasta ahora el récord de distribución de entrelazamiento cuántico estaba en unos 100 km.
Los físicos estadounidenses Rainer Weiss, Kip S. Thorne y Barry C. Barish que impulsaron la creación del observatorio LIGO, donde por primera vez se detectaron ondas gravitacionales, junto a la propia colaboración científica que logró el descubrimiento, han sido galardonados este año con el Premio Princesa de Asturias de Investigación Científica y Técnica. El jurado encargado de su concesión lo ha anunciado hoy en Oviedo.
La profesora Dolores Cortina de la Universidad de Santiago de Compostela ha sido elegida coordinadora del experimento R3B, con el que 230 investigadores de 15 países pronto estudiarán la estructura nuclear y el funcionamiento de las estrellas mediante haces relativistas radiactivos. Se trata de una de las colaboraciones científicas más importantes de la instalación internacional FAIR, en Alemania.
Investigadores de las universidades de Valladolid y Granada ha comprobado por primera vez que las denominadas cámaras de cielo, que captan la bóveda celeste con una lente ‘ojo de pez’, se pueden configurar para detectar y medir la radiación que llega de noche desde el entorno de la Luna. Con esa información y un algoritmo se pueden conocer las propiedades de aerosoles atmosféricos, como el polvo sahariano, durante el periodo nocturno.
Investigadores del Instituto de Ciencias Fotónicas (ICFO) han desarrollado la primera cámara basada en el grafeno, capaz de detectar luz visible, ultravioleta e infrarroja a la vez. Se podrá usar en multitud de aplicaciones, como visión nocturna, inspección de alimentos, control de incendios y sistemas de imagen.