Una de las razones por la que la ciudadanía está dejando de usar la inteligencia artificial se debe a la creciente preocupación por la privacidad y la seguridad de los datos. Un informe británico apunta que la percepción sobre sus peligros crece entre la población adulta.
La cornisa cantábrica, Galicia y los Pirineos aumentarán su capacidad de producción de alimentos, mientras que buena parte del interior y del centro-este peninsular la perderán, según un nuevo índice desarrollado por el CSIC. Sus proyecciones indican que casi la mitad de la población mundial podría vivir a mediados de siglo en zonas con un potencial productivo en declive.
Inspirados en las calcomanías temporales, estos dispositivos pueden transferirse a superficies curvas o irregulares sin perder sus propiedades eléctricas. El avance, publicado en ACS Nano, abre nuevas posibilidades para fabricar sensores portátiles y sistemas de monitorización biomédica de forma más sencilla y económica.
La plataforma facilita la planificación de la observación al mostrar la posición del Sol y ayudar a elegir un emplazamiento sin obstáculos, tanto cerca del lugar de residencia como del destino de vacaciones.
Un equipo del CSIC ha desarrollado un dispositivo de bajo coste que actúa como un ‘coterapeuta’ y emplea inteligencia artificial para interpretar el tono de voz y los gestos de los niños con el objetivo de facilitar la comunicación. El robot, que ha comenzado sus primeras pruebas en el mes de junio en Madrid, utiliza modelos matemáticos para tomar decisiones y expresar emociones de forma autónoma.
La seguridad de los modelos de inteligencia artificial sanitaria no es igual para todos. Un estudio publicado en Nature identifica colectivos especialmente vulnerables cuando sus datos se utilizan para entrenar estos sistemas. Los autores piden medidas para proteger a los pacientes con mayor riesgo.
Las futuras redes inalámbricas no solo transmitirán datos: también podrán percibir lo que ocurre a su alrededor. La experta Ana García Armada analiza los retos tecnológicos que afrontan las telecomunicaciones y reflexiona sobre los obstáculos que todavía encuentran muchas niñas y jóvenes para acercarse a la ingeniería.
La herramienta permitirá vigilar con mayor precisión el estado de una de las principales joyas del arte rupestre paleolítico, famosa por sus pinturas de bisontes y otros animales. El sistema reunirá información científica, ambiental e histórica para ayudar a prevenir posibles riesgos de deterioro.
Los humanos producimos más contenidos de los que podemos almacenar, sin que hasta ahora ninguno de los formatos físicos de memoria se haya demostrado capaz de perdurar. La ciencia ofrece ahora otra opción: la molécula de los genes puede reconvertirse para codificar información digital, con una capacidad y una durabilidad impensables para los sistemas electrónicos.
Un equipo de la Universidad de Washington demuestra que combinar inteligencia artificial con ordenadores cuánticos permite simular sistemas complejos y descubrir propiedades inéditas en estos materiales. Este avance podría impulsar el desarrollo de nuevos dispositivos de computación y electrónica más eficientes.