Las bicicletas eléctricas de BiciMAD evitan 1 400 toneladas de CO2 equivalente al año en Madrid

Un estudio pionero demuestra que el sistema de bicicletas eléctricas del Ayuntamiento de Madrid, a través de la Empresa Municipal de Transportes, logra un impacto ambiental neto positivo tras analizar desde su fabricación hasta su reciclaje.

BiciMad
BiciMad es el sistema de bicicletas impulsado por el Ayuntamiento de Madrid a través de la Empresa Municipal de Transportes. / BiciMad

Las bicicletas compartidas se están convirtiendo en una alternativa de movilidad cada vez más extendida en las grandes ciudades y sus efectos positivos empiezan ya a notarse en la reducción de la contaminación y la huella de carbono.

Madrid es una de las ciudades que ha apostado por favorecer este tipo de movilidad a través de BiciMAD, el sistema de bicicletas impulsado por el Ayuntamiento de Madrid a través de la Empresa Municipal de Transportes (EMT), que cuenta con una flota de más de 8 015 bicicletas y 653 estaciones. 

Por primera vez se analizan de forma integral las emisiones de gases de efecto invernadero asociadas a todas las fases del servicio

Un estudio elaborado por el Centro de Investigación del Transporte (TRANSyT) de la Universidad Politécnica de Madrid pone de manifiesto su impacto sobre la contaminación en la ciudad: el sistema logra evitar 1 400 toneladas al año de CO2 equivalente en la capital. La investigación analiza el impacto ambiental del sistema público de bicicleta eléctrica compartida BiciMAD mediante una metodología de Análisis de Ciclo de Vida (ACV). 

Se trata de un estudio pionero ya que por primera vez se analizan de forma integral las emisiones de gases de efecto invernadero asociadas a todas las fases del servicio: fabricación de bicicletas y estaciones, producción de baterías, infraestructuras de recarga, operaciones logísticas de redistribución y mantenimiento, consumo eléctrico y tratamiento al final de la vida útil de los vehículos y equipos.

BiciMAD genera aproximadamente 29 gramos de CO₂ equivalente por pasajero-kilómetro recorrido

Natalia Sobrino, coautora (UPM)

“BiciMAD genera aproximadamente 29 gramos de CO₂ equivalente por pasajero-kilómetro recorrido, una cifra inferior a la observada en numerosos sistemas internacionales de movilidad compartida eléctrica analizados previamente en la literatura científica”, explica la investigadora de la UPM Natalia Sobrino, coautora del trabajo.

Una alternativa que funciona

El estudio también analiza el efecto ambiental de sustitución modal generado por el sistema; es decir, evalúa qué desplazamientos en coche, transporte público, motocicleta o a pie dejan de utilizar los usuarios al optar por BiciMAD. Por último, los expertos identificaron los factores clave que condicionan el rendimiento ambiental de este tipo de servicios urbanos, como la vida útil de las bicicletas y estaciones, la intensidad de uso del sistema o la electrificación de las flotas logísticas.

BiciMAD es capaz de evitar que se emitan a la atmósfera 1 400 toneladas de CO2 equivalente

Natalia Sobrino, coautora (UPM)

“Cuando se incorpora el efecto de sustitución modal, el balance neto del sistema resulta claramente positivo ya que se estima una reducción neta aproximada de 36 gramos de CO₂ equivalente por pasajero-kilómetro, debido a la sustitución de desplazamientos realizados anteriormente en vehículo privado motorizado. Evaluando el sistema a lo largo de un año, BiciMAD es capaz de evitar que se emitan a la atmósfera 1 400 toneladas de CO2 equivalente”, añade Sobrino.

El mayor impacto viene de las estaciones

La investigación demuestra que las principales fuentes de emisiones del sistema no proceden del consumo eléctrico de las bicicletas, sino fundamentalmente de la fabricación de las infraestructuras y de las operaciones logísticas necesarias para garantizar el funcionamiento del servicio. Sin embargo, estos resultados también ponen de relieve una ventaja de los sistemas de estaciones fijas (como es el caso de BiciMAD) frente a modelos free-floating

La construcción de estaciones se compensa con una gestión mucho más eficiente de la flota de redistribución de bicicletas y, por tanto, las emisiones asociadas a las operaciones logística

Natalia Sobrino, coautora (UPM)

“Aunque la construcción de estaciones supone un gran impacto ambiental inicial, este se amortiza a lo largo de su vida útil y se compensa con una gestión mucho más eficiente de la flota de redistribución de bicicletas y, por tanto, las emisiones asociadas a las operaciones logística”, explica la investigadora.

Como parte de este estudio, los investigadores señalan varias medidas que podrían mejorar significativamente el comportamiento ambiental del sistema. Entre ellas destacan la electrificación completa de los vehículos logísticos y de mantenimiento, el aumento de la vida útil de bicicletas y estaciones, el incremento de la utilización diaria del sistema y la optimización territorial de las operaciones de redistribución.

El estudio contribuye al debate internacional sobre el papel de la micromovilidad en la transición ecológica de las ciudades

Natalia Sobrino, coautora (UPM)

“El estudio aporta información útil para administraciones públicas, operadores de movilidad y responsables de planificación urbana interesados en desarrollar sistemas de transporte más eficientes, sostenibles y resilientes. Además, contribuye al debate internacional sobre el papel de la micromovilidad en la transición ecológica de las ciudades y aporta evidencia científica sobre la necesidad de evaluar este tipo de servicios considerando no solo las emisiones directas, sino también todo su ciclo de vida y los cambios de comportamiento de los usuarios”, concluyen.

Referencia

Carlos Calán et al. "Life cycle and net environmental impact assessment of a shared e-bike service: application to the case of Madrid". Sustainable Cities and Society2026.

Fuente:
Universidad Politécnica de Madrid
Derechos: Creative Commons.
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