Quedan tres meses para que se produzca el primer eclipse total de Sol en la península ibérica en más de un siglo. Un momento histórico que, si no tomamos las precauciones necesarias, también puede dejarnos lesiones oculares para siempre.
El próximo 12 de agosto podremos disfrutar de un eclipse total de Sol desde el norte de la península ibérica. El primero del llamado trío de eclipses, que llegarán en 2026, 2027 y 2028.
Algunos de los mejores lugares para verlo estarán en Galicia, Asturias, Cantabria, Castilla y León o Baleares. Eso no quita que desde el resto de España también se pueda ver, pero fuera de la franja de totalidad ya no será un eclipse total, sino un eclipse parcial de Sol.
La posibilidad de que la Luna cubra el Sol en toda España —de forma parcial o completa— aumenta la tentación de mirar directamente al astro y eso conlleva importantes riesgos.
Mirar este astro de forma directa puede producir lesiones oculares graves y permanentes conocidas como retinopatía solar. En circunstancias normales, apartamos la vista como acto reflejo porque molesta. Pero durante un eclipse solar la Luna va tapando poco a poco el Sol y esa molestia va disminuyendo. De ahí su peligro.
Aunque no incomode, si miramos a esta estrella su radiación infrarroja y ultravioleta puede quemar las células sensibles de nuestra retina en segundos sin que nos demos cuenta, porque la retina no tiene receptores del dolor.
Los signos y síntomas de lesiones pueden tardar en aparecer horas o incluso días y pueden manifestarse como pérdida de la visión central, distorsiones visuales y manchas oscuras permanentes en el campo visual (escotomas), como recuerda la Sociedad Española de Oftalmología.
Por eso es tan importante utilizar unas gafas protectoras para el eclipse. Cualquier otra medida casera que hayamos podido escuchar, desde los CDs a las radiografías, pondrá en grave riesgo nuestra visión.
Ante la gran variedad de gafas disponibles, lo recomendable es adquirir unas con el marcado CE y la normativa internacional ISO 12312-2, que es la que certifica la protección para este uso.
Un reciente estudio liderado por investigadores de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y el Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC) examinó 70 modelos de gafas de eclipse de distintas épocas, de 1999 a 2025.
“Las gafas son seguras y aguantan mucho más de los tres años de caducidad que aparecen en la mayoría de estos productos. No hemos encontrado lentes de menos de 15 años que tengan problemas”, explica Alejandro Sánchez de Miguel, investigador del IAA-CSIC.
Según los resultados, las gafas compradas y fabricadas en 2025 deberían seguir siendo seguras para los eclipses de 2026, 2027 y 2028, siempre que cumplan con la certificación y no presenten defectos visibles.
Además, el trabajo detectó muchas lentes que no cumplían la normativa ISO en el mercado, pero que eran seguras desde el punto de vista de la salud ocular.
La recomendación de los expertos es tener las gafas siempre puestas y nunca mirar al sol sin ellas. Ponérselas, mirar hacia el lado contrario y luego mirar al sol. Y, por supuesto, los niños siempre deberían estar supervisados.
Y solo quitárselas cuando la Luna tape completamente el Sol. En cuanto aparezca el primer rayo de luz (el ‘anillo de diamantes’), hay que volver a ponérselas.
Consulta todos los consejos en la web oficial del Gobierno.
Los investigadores advierten de la necesidad de adquirir con antelación las gafas de eclipse.
“Si en España somos 50 millones de personas, la distribución de las lentes no puede hacerse en una semana. Es como con las mascarillas. Y hay que considerar que este eclipse no se verá solo en España, también se verá parcial en Inglaterra, Francia, Marruecos o Italia”, explica Sánchez de Miguel, que conoce bien el sector por su relación con una empresa que las comercializa.
Las gafas se pueden comprar en tiendas de astronomía, ópticas, farmacias y también online. El propio Sánchez de Miguel modera un listado colaborativo ‘wiki’ con tiendas físicas que comercializan gafas certificadas en diferentes ciudades de España.
Mirar al Sol siempre tiene riesgos, por ejemplo, que las gafas estuviesen dañadas o que nos las quitemos demasiado pronto. Pero no es obligatorio mirar directamente para disfrutar del eclipse, también hay métodos de observación indirecta totalmente seguros.
Por ejemplo, usar la propia naturaleza y mirar al suelo. Las hojas de los árboles producen muchos pequeños eclipses con su sombra. Es el efecto de cámara oscura. Que también se puede replicar construyendo una caja que deje pasar la luz y la proyecte, como enseña la Secretaría de Ciencia del Gobierno de México.
Para conseguir mayor calidad óptica se puede recurrir a unos prismáticos que dejen pasar la luz y la proyecten sobre un folio. “El Sol es muy potente y si los prismáticos tienen componentes de plástico se pueden fundir. Pero mejor que funda los prismáticos que nuestros ojos”, señala Alejandro Sánchez de Miguel.
Nunca se debe mirar al Sol a través de cámaras, teléfonos, prismáticos, o telescopios sin un filtro solar específico, porque puede poner en riesgo nuestra visión y el dispositivo.
Tampoco se deben usar gafas de eclipse para mirar por un telescopio, porque la óptica concentra la luz y el calor podría derretir las gafas y quemar nuestros ojos.
En definitiva, disfrutar de un eclipse total de Sol es una experiencia única, pero la seguridad de nuestra visión siempre debe ser una prioridad.
El Gobierno ha previsto diversos riesgos, más allá de la visión, para el próximo eclipse: