Los trastornos relacionados afectan a un 22-30 % de la población y más de 4 millones de personas padecen algún tipo de afección crónica y grave en España. Solo están diagnosticados un 10 % de los casos, según la Sociedad Española de Neurología.
A pesar de este aspecto positivo de la calidad del aire, el 98,10 %, el 80,15 % y el 86,34 % de la población europea vive en zonas que superan los niveles recomendados por la OMS de partículas en suspensión PM2,5, PM10 y de dióxido de nitrógeno, respectivamente, según un estudio liderado por el ISGlobal de Barcelona.
Estar expuesto a una mayor densidad de tráfico en las inmediaciones del domicilio se asocia a “trayectorias aceleradas de envejecimiento no saludable”, según un estudio del Instituto de Salud Carlos III.
¿Quién se acuerda de comprar leche? ¿Quién organiza las tareas de la casa? ¿Quién conoce las citas médicas de los más pequeños? En la mayoría de los hogares de todo el mundo, la respuesta suele ser fácil: ellas. Eso sí, este estrés psicológico adicional y muchas veces invisible fruto de la presión doméstica y laboral posee un alto coste.
La escasez de horas disponibles para actividades personales y de ocio después de atender el trabajo remunerado y no remunerado es más frecuente en ellas. Esto se asocia con una peor salud mental, mala calidad de sueño y baja actividad física.
La neurotecnología ha comenzado a ofrecer dispositivos médicos que benefician a nuestra sociedad, pero también ha surgido un problema con la privacidad de los datos neuronales que conviene regular. Uno de los padres de la iniciativa BRAIN, Rafael Yuste, ha hablado sobre ello en el Congreso, y después nos ha contado que este gran proyecto sobre el cerebro “va como un tiro”.
Investigadores españoles han observado una asociación entre las mezclas de contaminantes ambientales y un mayor riesgo de desarrollar este tipo de tumor. El estudio expone el impacto negativo de estas sustancias químicas en la salud humana.
Tras analizar más de un millón de nacimientos en Sídney durante 20 años, un equipo de investigación australiano ha observado una estrecha relación entre dar a luz antes de las 37 semanas de embarazo y la exposición a temperaturas extremadamente cálidas. Los autores consideran que en España podría darse una situación similar.
Desde pequeña, Guadalupe Sabio quiso entender cómo funcionan las enfermedades. Habla con pasión de la carrera investigadora y de la importancia de que esta sea accesible y paritaria. Es la directora del nuevo Grupo de Interacciones Metabólicas del CNIO, integrado por doce investigadoras y dos investigadores.
Investigadores españoles han probado que disminuye a la mitad el riesgo de desgarros perineales, reduce en un 13 % el riesgo de cesárea y hasta en un 21 % el riesgo de macrosomías, entre otras ventajas. Estos resultados se han publicado en seis revisiones científicas.