Enrique Turiégano, del Departamento de Biología de la Universidad Autónoma de Madrid, en colaboración con Santiago Sánchez-Pagés, de la Universidad de Edimburgo, han observado cómo la asimetría y los niveles de testosterona durante el desarrollo influyen en la capacidad de cooperar de un hombre en la edad adulta.
Los investigadores Edward Cook y Paul Krusic analizan un Tsuga dumosa en Nepal.
Dos investigadores de la Universidad de Colorado en Boulder (EE UU) han analizado el aumento en todo el mundo de la contaminación producida por el nitrógeno, que pasa del suelo al mar. Los resultados, que se publican en el próximo número de la revista Nature, revelan que los índices globales de nitrógeno y carbono medioambientales están “indisolublemente” unidos, lo que podría generar nuevas estrategias para reducir la contaminación en el ámbito regional.
Investigadores catalanes han descubierto en el vertedero de Can Mata en la cuenca del Vallès-Penedès (Cataluña) una nueva especie de primate pliopitécido, considerada una familia extinta de primitivos primates catarrinos (o “simios del Viejo Mundo”). Los fragmentos de mandíbula y molares encontrados en este gran yacimiento demuestran que Pliopithecus canmatensis pertenece a este grupo, que incluye a los primeros catarrinos que se dispersaron desde África hacia Eurasia.
En un estudio realizado con la mosca Drosophila, investigadores del Instituto de Investigación Biomédica (IRB Barcelona) liderados por el investigador ICREA Marco Milán han descubierto que la maquinaria de microRNA controla los niveles de Myc a través de la molécula Mei-P26, otorgando a los microRNA un protagonismo inesperado. El trabajo se publica esta semana en EMBO Journal, revista científica del grupo Nature y de gran impacto en investigación biomédica básica.
Fragmento de una costilla de ballena de hace 30 millones de años que muestra los agujeros circulares hechos por Osedax.
Mandíbula de un macho de Pliopithecus canmatensis.
Águila imperial ibérica (Aquila adalberti).
El Instituto de Biotecnología de León (Inbiotec) ha creado una línea de investigación con la que pretende explorar la capacidad productiva de hidrógeno de dos bacterias, llamadas Clostridium cellulolyticum y Rhodobacter capsulatus. Ambos microorganismos liberan hidrógeno de forma residual. Este elemento está considerado una fuente de energía explotable en el futuro.