Un estudio pionero demuestra con pruebas empíricas cómo las especies de plantas invasoras de ecosistemas mediterráneos, como la chumbera, pueden robar los polinizadores a las nativas, o, sorprendentemente atraerlos beneficiando a toda la red, como el bálsamo. El trabajo contradice la hipótesis del “mercado de flores” en la que sólo las invasoras se ven beneficiadas y las nativas pierden visitas.
Los genes de uno de los animales más sorprendentes de la tierra, el ornitorrinco, ya no son un secreto. Y todo porque Glennie, una hembra de ornitorrinco, ha cedido a la ciencia su ADN. Eso ha permitido determinar la secuencia de los dos mil millones de bases que componen su genoma, que codifica más de 18.500 genes, un número similar al de humanos. Para hacer este trabajo, han colaborado treinta laboratorios de ocho países, que con su investigación han saltado a la portada más reciente de la prestigiosa revista Nature. Entre ellos, el grupo de científicos que dirige el catedrático de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad de Oviedo Carlos López-Otín. Y aunque 166 millones de años de evolución separan al lector de Glennie, el estudio supone un considerable avance para definir qué le hace humano. Pero ¿cómo ha sido el trabajo en el laboratorio para llegar hasta aquí?
El grupo de investigación dirigido por Mercedes Ferrer, Profesora Titular del Departamento de Fisiología de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid, se ha centrado en analizar la influencia de las hormonas sexuales endógenas sobre la función vascular en modelos animales.
Un grupo de científicos australianos y neozelandeses está desarrollando una hierba "anti-eructos" para reducir las emisiones de gas metano producidas por el ganado vacuno, lo que podría ayudar a controlar el calentamiento global, según publican en el último número de la revista Chemistry & Industry de la Society of Chemical Industry (SCI).
Desde el departamento de Medio Ambiente del Gobierno de Aragón, un nuevo estudio que se desarrollará hasta 2009 aportará información valiosa para evaluar los efectos del cambio climático en la comunidad autónoma de Aragón, como ya lo han hecho Andalucía, Cantabria y Comunidad Valenciana. La investigación pretende revelar cómo podría evolucionar el clima durante este siglo planteando diferentes escenarios.
La presencia de grandes cantidades de algas marinas en las áreas costeras puede influir en el clima, según investigadores de la Universidad de Manchester. El estudio recoge que las grandes algas marinas marrones, cuando están sometidas a estrés, liberan grandes cantidades de yodo inorgánico a la atmósfera costera, donde pueden contribuir a la formación de nubes.
Los científicos estudian con cada vez más evidencias los efectos que conllevará el cambio global en diversas especies, entre ellas el ser humano. Aunque todavía muchos de ellos elaboran previsiones, algunas investigaciones permiten identificar las especies que antes de finales de siglo tendrán mayores problemas para sobrevivir. Desde el Laboratorio de Cambio Global, ubicado en el Museo de Ciencias Naturales (CSIC) de Madrid, el biólogo Miguel B. Araújo, que acaba entregar a la literatura científica un paquete de artículos científicos desde una perspectiva biogreográfica, lo tiene claro: la persistencia de ciertos animales en todo el globo dependerá de los métodos de conservación que se empleen.
La intensa transformación que han sufrido los hábitats de montaña debido a la acción humana ha reducido de forma muy significativa el papel que han jugado las montañas como laboratorios naturales para conocer las causas biológicas de la distribución de la diversidad de las especies. Éstas son las conclusiones a las que ha llegado un equipo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), en colaboración con biólogos de la Universidad de Copenhague, tras estudiar trece sistemas montañosos de todo el mundo, desde los Himalayas a las Rocosas, y 460 artículos sobre biodiversidad en las montañas. El artículo se publica en el último número de la revista Nature.