Se ha subestimado la proporción de contaminación marina por petróleo causada por la actividad humana en todo el mundo. La mitad de los hidrocarburos en los océanos no proviene de fuentes naturales como se pensaba hasta ahora.
El último informe publicado en The Lancet Planetary Health alerta de que una de cada seis muertes en el mundo se debe a la polución, un resultado que prácticamente no ha cambiado desde el último análisis de 2015. El trabajo alude también a que el 92 % de los fallecimientos y la mayor carga de pérdidas económicas por este problema se producen en los países de ingresos bajos y medios.
El 60 % de los antiguos usuarios de vehículo privado que accedían al centro de la capital dejaron de utilizarlo cuando se estableció esta zona de bajas emisiones, según un estudio de la Universidad Politécnica de Madrid. Los modos de desplazamiento más beneficiados fueron el transporte público, caminar e ir en bicicleta, además de aumentar servicios como el taxi y la movilidad compartida.
El agua, el fondo marino, el hielo y la nieve del Ártico están cubiertos de altas concentraciones de microplásticos procedentes de varias partes del planeta, incluida España, según alerta un nuevo estudio. La presencia de estos contaminantes afecta a los organismos marinos y empeora los efectos del cambio climático en esta zona que ya no puede considerarse virgen.
Casi toda la población mundial (el 99 %) inhala un aire que supera los límites de calidad que marca la OMS y que ponen en peligro la salud. Actualmente, más de 6.000 ciudades de 117 países vigilan este indicador.
La tormenta de polvo desértico procedente del norte de África ha llegado a generar, de forma inusual, una de las mayores concentraciones de polvo en suspensión de la península ibérica. La presencia de este material particulado en suspensión tiene efectos perjudiciales en la salud no solo a nivel respiratorio u ocular como tradicionalmente se sabía, sino también cardiovascular.
Una histórica intrusión de polvo sahariano, propiciada por la borrasca Celia, está afectando la península ibérica desde ayer. Las partículas, que proceden del desierto del Sáhara y se desplazan por Europa hasta el Atlántico tropical, pueden degradar la visión, causar problemas respiratorios y empeorar la calidad del aire, convirtiendo a España estas horas en el país con el peor índice de la contaminación del aire.
La población infantil que vive en lugares con mayor concentración de partículas contaminantes PM2,5 y con pocas zonas verdes podría tener hasta un 62 % más de posibilidades de desarrollar el trastorno por déficit de atención e hiperactividad. Por el contrario, la que vive en áreas más verdes y con menos polución tiene un 50 % menos riesgo, según un estudio realizado en Canadá.