En su nuevo libro El mono arrogante, Christine Webb sostiene que la obsesión humana por encontrar aquello que nos hace superiores al resto de especies ha llevado a ignorar la enorme diversidad de habilidades del mundo animal. Según la primatóloga, esta visión está en la raíz de la crisis ecológica y climática que asola el planeta.
Un estudio basado en más de 5 000 horas de observación en el noreste de Brasil sugiere que la depredación de pequeños animales actuó como un amortiguador nutricional clave, un patrón conductual que podría arrojar luz sobre los orígenes del carnivorismo en los homínidos primitivos.
Babuinos, macacos y niños de entre 3 y 6 años resolvieron de manera similar una tarea basada en las relaciones entre distintas figuras. Los resultados de un estudio sugieren que la intuición sobre la forma y el espacio tiene un origen evolutivo antiguo y aparece antes del aprendizaje formal.
Un reanálisis de datos publicados en 1999 respalda de nuevo una hipótesis planteada hace décadas sobre la evolución de los primates. Además, revela que el desarrollo cerebral fue más allá de lo necesario para ponerse al día con el resto del organismo.
Los seres humanos son los únicos primates que tienen preferencia por una de las dos manos, y alrededor del 90 % tiene predilección por la derecha. Un estudio reciente de la Universidad de Oxford expone que se debe al bipedismo y al crecimiento del cerebro.
Un estudio liderado por la Universidad de Cambridge revela que estos primates practican la geofagia de forma cultural para proteger su sistema digestivo de los azúcares y grasas de los alimentos que les proporcionan los turistas.
Un hallazgo en Colorado amplía la distribución conocida de este primate arcaico. Los fósiles, incluidos diminutos dientes, muestran que estos mamíferos trepadores se expandieron rápidamente tras la extinción de los dinosaurios, aportando pistas sobre sus hábitos y dispersión temprana.
Un nuevo estudio demuestra que una vaca que ha vivido como mascota en una granja austríaca es capaz de usar ramas caídas y escobillas para rascarse, cuando solo se había observado en primates. Según los autores, el hallazgo muestra que esta especie tiene potencial para innovar y desarrollar esta habilidad.
Investigadores del Imperial College de Londres han analizado datos de 491 especies y encontrado evidencia de coito y otras prácticas sexuales entre individuos del mismo sexo en 59 de ellas. El hallazgo ofrece información sobre la evolución de estos animales, su estructura social y comportamiento.
Creado con células madre, este nuevo sistema abre una vía para estudiar la gastrulación, un proceso crucial en el desarrollo. Además, puede ayudar a estudiar los efectos del medio ambiente y los fármacos en el desarrollo embrionario, así como a identificar el origen de muchas enfermedades humanas.