Con el ritmo actual de emisiones de gases de efecto invernadero, el hielo de la Antártida continuará derritiéndose por el incremento de las temperaturas y, en consecuencia, provocará un aumento del nivel del mar de un metro para el año 2100 y de hasta 15 metros para 2500, según un nuevo estudio. Estas estimaciones duplican las previsiones actuales del Panel Intergubernamental para el Cambio Climático.
La energía solar provoca en parte el deshielo de la capa de hielo de Groenlandia, un efecto que puede reducirse con la presencia de nubes que actúan como protectoras de la superficie frente a los rayos solares. Sin embargo, durante la noche, el calor se mantiene entre la capa de hielo y las nubes, lo que acelera el derretimiento. Un nuevo estudio confirma que el efecto de las nubes durante la noche aumenta cada año en más del 30% el deshielo en Groenlandia.
La placa de hielo de la Antártida occidental pierde cada vez más masa, un fenómeno que se aprecia especialmente en la zona del mar de Amundsen. Para confirmar la inestabilidad de esta región, un equipo de científicos alemanes ha desarrollado una serie de simulaciones por ordenador a largo plazo. Los resultados demuestran que en los próximos siglos o milenios su deshielo provocará un aumento de tres metros en el nivel del mar.
La Antártida ya ha empezado a derretirse y las consecuencias del deshielo de todo el continente podrían ser catastróficas. Un estudio demuestra por primera vez que si se mantiene el ritmo actual de emisiones de CO2 y se agota la reserva de combustibles fósiles estimada en 10 billones de toneladas, en los próximos milenios el nivel del mar podría aumentar en unos 60 metros haciendo desaparecer varias islas así como todo el estado de Florida en EEUU.
Los investigadores John Whiteman y Merav Ben-David inspeccionan el lugar donde se ha implantado el sistema de registro de temperatura en un oso polar sobre el hielo marino al norte de la bahía de Prudhoe, Alaska, en abril de 2009 / Mike Lockhart
El metabolismo de los osos polares es menos resistente al derretimiento del hielo del verano de lo que se había estimado. Un gran estudio de científicos estadounidenses destaca que cuando los recursos de alimentación escasean en la época estival, estos animales reducen su gasto energético, pero no lo suficiente para compensar la escasez de alimento. Las conclusiones ponen de relieve la vulnerabilidad de la especie ante el cambio climático.
Un equipo de investigadores ha alertado de que hasta el 70% de los más de 17.000 glaciares presentes en las provincias de British Columbia y Alberta (Canadá) podrían derretirse definitivamente antes de que finalice el siglo XXI. Su desaparición provocaría fuertes problemas en los ecosistemas locales y en especies como el salmón, además de reducir la cantidad de agua disponible para la agricultura, la minería y la obtención de energía hidráulica.
Según una investigación internacional con participación de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), el casquete de hielo en el Ártico no ocupó su extensión actual hasta hace unos 2,6 millones de años. El estudio, publicado en Nature Communications, apoya las actuales predicciones que apuntan a la desaparición del hielo en el océano Ártico a lo largo de este siglo.
La duración de la temporada de fusión de hielo marino del Ártico crece cinco días por década, según la NASA y el NSIDC. Además, el inicio cada vez más temprano de este deshielo propicia que el océano absorba suficiente radiación solar adicional como para que en algunos lugares se derritan hasta 1,20 metros de espesor de la capa de hielo ártico.