¿Alguna vez te has preguntado qué piensa tu perro? No eres el único. Para responder a esta pregunta unos 500 ciudadanos de todo el mundo han aportado datos a un estudio acerca de lo que sucede en el interior de la mente de sus mascotas y han contribuido a confirmar, entre otros hallazgos, que sus amigos caninos confían a veces más en su memoria que en su olfato.
Belka y Strelka, primeros seres vivos que vuelven del espacio. / Wearbeard
Investigadores de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria confirman la utilidad de los perros para el estudio de los procesos proteínicos que ocurren en el cáncer urinario de los humanos. Al convivir en el mismo ambiente que las personas y al estar expuestos a los mismos factores medioambientales potencialmente cancerígenos, los perros se convierten en un aliado para el desarrollo de fármacos.
Estudiantes de Veterinaria de la Universidad Complutense de Madrid han organizado una exposición fotográfica para ayudar a las víctimas de los terremotos de Nepal. Las imágenes fueron tomadas en el país asiático por los propios alumnos el año pasado, en el marco de un proyecto de voluntariado con asociaciones locales de protección animal. Dos de los jóvenes se encontraban cerca de Katmandú en el momento del primer seísmo.
Gracias a métodos estadístico-computacionales de reconocimiento de patrones aplicados a 800 ladridos de perro de la raza Mudi (originaria de Hungría), un equipo de científicos, con participación de la Universidad Politécnica de Madrid, ha podido reconocer automáticamente el sexo, la edad y otras otras características de cada perro en función de las señales acústicas de cada ladrido.
¿Por qué los humanos sentimos amor, amistad e incluso apego social por los perros? Posiblemente la evolución de este animal junto a su mejor amigo haya facilitado esta interacción única, pero a nivel biológico es el papel que desempeña la hormona oxitocina –relacionada con la conducta maternal y paternal– lo que genera esta estrecha relación entre especies. Así lo demuestran varios experimentos en los que el simple contacto visual entre el can y su dueño fortalece sus vínculos afectivos.
Llegas a casa después de un largo día de trabajo en el que las cosas no han ido del todo bien y tu perro no viene a saludarte. No te preocupes, es posible que haya percibido tu enfado. Por primera vez, un experimento prueba que los canes diferencian entre las expresiones emocionales de los rostros humanos, en concreto, discriminan entre las caras de alegría y enfado. Ningún otro animal ha demostrado una capacidad como esta.
Fragmento de radio de perro con marcas de corte. / IPHES
En la Cueva del Mirador en Atapuerca (Burgos), los humanos del Neolítico comieron especies poco consumidas en el resto de la Europa continental. Las marcas de corte y las mordeduras humanas en huesos de perro doméstico, gato salvaje, zorro y tejón demuestran que hace entre 7.200 y 3.100 años los Homo sapiens de Atapuerca no consumieron únicamente cabras, ovejas y vacas.