Recreación del paso de un asteroide sobre la Tierra. / ESA
A pesar de ser el género de serpientes más diverso, los biólogos no dejan de descubrir nuevas especies de Atractus, unos reptiles exclusivos de Centro y Sudamérica. Un nuevo estudio ha permitido el hallazgo de tres nuevas especies, protagonistas de #Cienciaalobestia. Una de ellas habita a las puertas de una nueva refinería en los Andes ecuatorianos, por lo que su estado está seriamente amenazado.
Científicos del Museo Sueco de Historia Natural han descubierto fósiles de algas rojas de 1.600 millones de años de antigüedad, los más antiguos jamás descubiertos hasta la fecha. Este hallazgo indica que la vida multicelular avanzada evolucionó mucho antes de lo que se pensaba.
La Agencia Espacial Europea ha lanzado este martes el satélite Sentinel 2-B, perteneciente al programa de vigilancia medioambiental Copérnico. Junto a su 'hermano' Sentinel 2-A, orbitará alrededor de la Tierra para captar perspectivas únicas de la superficie emergida y la vegetación gracias a sus cámaras multiespectrales de alta resolución. Los datos contribuirán a mejorar las prácticas agrícolas, vigilar los bosques, detectar la contaminación en lagos y aguas litorales, y elaborar mapas de desastres.
Restos de microorganismos de 3.770 millones de años han sido descubiertos en rocas sedimentarias que pertenecieron a antiguas fuentes hidrotermales. Los tubos y filamentos microscópicos, formados por bacterias que vivían en hierro, se convierten así en la primera evidencia de vida en la Tierra.
¿Hacia dónde se dirigen las emisiones de los incendios forestales en Chile? ¿En qué puntos de Europa se superan los niveles permitidos de contaminantes? ¿Cuánto dinero se pierde si fallan las previsiones de viento para las centrales eólicas? Las respuestas las tiene Copérnico, el programa europeo de observación de la Tierra más ambicioso de la historia. Sus responsables captan los datos con una constelación de satélites, que luego procesan y distribuyen sin coste a todo tipo de usuarios.
Hace entre 1.000 y 2.000 millones de años, la concentración de nitrógeno en los océanos primitivos era más elevada de lo que se creía hasta ahora, lo que habría permitido la proliferación de organismos marinos durante la primera aparición de la multicelularidad y la vida eucariótica. Así lo confirma un nuevo estudio con participación de la Universidad Autónoma de Barcelona que ha utilizado modelos matemáticos a partir de datos reales del lago Kivu en la República Democrática del Congo para abrir una ventana al pasado primitivo de la Tierra.
Nueva teoría sobre el origen de la Luna