Interacciones sociales entre ratones. Imagen: S. Karaki y F. Tronche
Dos estudios realizados en ratones aclaran cómo ciertas hormonas esteroides, conocidas como glucocorticoides, influyen en algunas vías neuronales y alteran el comportamiento. Estos hallazgos pueden tener implicaciones en humanos en patologías como la depresión y la psicosis.
Una de las pinturas realizada por un paciente de la doctora Inzelberg. Imagen: American Friends of Tel Aviv University
Todavía no existía una palabra para definir la sinestesia cuando en 1812 un joven estudiante de Medicina llamado Sachs escribió: “Las letras A y E son de color rojo vivo; el número ocho es marrón y el jueves es verde tirando a amarillento más que a azulado”. Dos siglos después de aquel artículo que puso en duda la percepción de la realidad, la comunidad científica desconoce las bases genéticas y neuronales de la sinestesia.
Un estudio revela que las experiencias esquizotípicas dependen del sexo y de la edad en la población general: a mayor edad aumenta la probabilidad de tener dichas experiencias. Además, mientras las mujeres presentan más pensamientos mágicos y estrés social, los hombres tienen dificultad para experimentar placer.
Los individuos con trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) se caracterizan por pensamientos persistentes y conductas repetitivas. Un nuevo estudio revela que estas personas desarrollan una preocupación significativamente mayor que la población general ante problemas de tipo moral.
Infografía en la que se representan los típicos comportamientos de las personas con TOC.
El TOC se caracteriza por pensamientos persistentes, denominados obsesiones, que producen temor o preocupación y por conductas repetitivas. Imagen: SINC.
10 de octubre, 'Día Mundial de la Salud Mental'
El director científico del Basque Center on Cognition Brain and Language, Manuel Carreiras. Imagen: A.V. | SINC