Para muchas personas intersexuales, la atención sanitaria a lo largo de su vida ha sido un cúmulo de malas experiencias, incertidumbre respecto a pruebas y tratamientos y comentarios desafortunados. Por eso, en los centros de salud se debe abogar por la escucha, la honestidad y el acompañamiento.
Algunas personas mayores, por motivos de dependencia, soledad o deseo propio, deciden internarse en residencias para pasar el resto de su vida. Este cambio puede ser dulce para muchos, pero para otros significa reprimir su sexualidad otra vez. Expertos de organizaciones LGTBI+ animan a visibilizar a este colectivo y a reivindicar su diferencia.
El Centro de Investigaciones Sociológicas ha publicado los primeros datos provisionales de su encuesta sobre diversidad sexual. Según los resultados, el 71,6 % de los españoles está “muy o bastante de acuerdo” con que el reconocimiento de los derechos de las personas LGTBI+ beneficia al conjunto de la sociedad.
El escritor Nando López defiende la importancia de ofrecer referentes LGTBI+ desde la infancia a través de la literatura. En Somos la séptima, una novela inspirada en experiencias reales, aborda la convivencia, los valores y los retos a los que se enfrentan los preadolescentes durante su crecimiento.
La intersexualidad es una etiqueta que tiene poca visibilidad dentro y fuera del colectivo LGTBIAQ+, y abarca un espectro de posibilidades más amplio de lo que normalmente se piensa. Esto hace que las personas intersex se enfrenten a violencias y discriminaciones en todas las etapas de su vida.